¿Mientras más grande mejor? Entendiendo el mercado de los televisores que se rige por el tamaño

¿El tamaño es lo más importante cuando hablamos de comprar un televisor? Depende del uso que se le dará, dónde se lo ubicará y, obviamente, del presupuesto y gusto de la persona interesada. Te contamos qué deberías tener en cuenta a la hora de ver una nueva TV.

Según Kang-il Chung, vicepresidente y jefe del Grupo de Planificación Futura de Samsung’s Visual Display Business, el mercado de las TVs acompañará la evolución de los hábitos de los consumidores, quienes buscan que sus actividades diarias realizadas en casa puedan transmitirse en pantalla.

En el comunicado, el directivo resaltó que cuanto más grande es la pantalla, más inmersiva es la experiencia visual, de ahí la popularidad de los grandes televisores QLED 8Ks, en donde los píxeles deberían ser indistinguibles, por más cerca que uno se encuentre de la pantalla. Para Kang-il, la tecnología 8K es el siguiente paso en el mercado de los monitores.

Solo para tener una idea, la resolución 4K posee 3.840 píxeles horizontales y 2.160 píxeles verticales, lo que representa un total de aproximadamente 8,3 millones de píxeles, mientras que 8K supone 7.680 píxeles horizontales y 4.320 píxeles verticales, en total 33 millones de píxeles. Y bajando un poco más el escalón, recordemos que Full HD equivale a 1.920 x 1.080 píxeles y HD a 1.280 x 720 píxeles.

Entonces, a medida que sube el número, se incrementa la nitidez, puesto que el término resolución hace referencia a con qué densidad se junta cada píxel en la pantalla, que luego forman la imagen. Entonces, antes de ir por el tamaño de la pantalla solamente, se debe atender a la resolución. Claro que en un televisor de menor tamaño, es probable que una resolución HD ya sea aceptable, pero si el tamaño de la pantalla aumenta, también debería aumentar la densidad de los píxeles, para no perder calidad de imagen.

Otro factor es el tipo de tecnología con la que está fabricada la pantalla, de ahí vienen los términos QLED, OLED y LED. Pero antes recordemos las cajas de manzana, los televisores de tubo, que luego fueron sustituidos por de LCD (del inglés liquid-crystal display). En otra categoría están los plasmas, formados por celdas de gases nobles emisores de luz, según el portal euronics.es, sin embargo estos no prosperaron por su consumo energético y generación de calor. Estas nuevas tecnologías permitieron que los televisores se afinen.

Volviendo a las siglas, LED significa Light Emiting Diode y son diodos emisores de luz que iluminan un panel LCD. Luego, OLED viene del inglés Organic Light Emitting Diode, o diodo orgánico emisor de luz, que al producir su propia luz, es posible ajustar la luminosidad por cada píxel de forma individual, además de ofrecer un ángulo de visión más amplio. Después tenemos al QLED, o del inglés Quantum Dot LED (diodo emisor de luz cuántico), una tecnología creada por Samsung que emplea puntos cuánticos -inorgánicos- como materiales de semiconductores ultrafinos que se miden en nanoescalas, con lo cual se obtiene mayor saturación y contraste.

Ahora, ¿por qué elegir entre uno y otro? Según el portal especializado rtings.com, los televisores LEDs son más accesibles, con una amplia gama de precios; los OLEDs deberían comprarlo quienes pueden permitírselo, excepto si se lo quiere usar como monitor de PC o mirar mucho contenido con elementos estáticos; los QLEDs están indicados para quienes buscan los mejores colores disponibles en una pantalla.

En el mercado es posible encontrar televisores desde 32 pulgadas hasta monstruos como el QN100B Neo QLED TV de Samsung, de 98 pulgadas, que al cambio de wones coreanos por dólares estadounidenses, tendría un valor de más de US$ 31.000. El dispositivo fue recientemente anunciado por la marca. En Paraguay se consiguen pantallas de hasta 85 pulgadas.