De casa de pesca a refugio turístico: un sueño que floreció junto a las Dunas de Cerrito en Ñeembucú

En el corazón de Cerrito, donde el silencio se mezcla con el sonido del viento sobre la arena, nació un emprendimiento que hoy invita a vivir la naturaleza de una manera distinta. Alejandra Recalde, propietaria de Posada Las Dunas, transformó una casa de pesca familiar en un refugio turístico que apuesta al descanso, la contemplación y la conexión con el entorno.

La idea surgió de una búsqueda personal. Recalde y su familia querían un lugar para relajarse y practicar su deporte favorito: la pesca deportiva. Al descubrir Cerrito, encontraron el escenario perfecto. “Es un lugar maravilloso, con pesca, playas y mucha naturaleza”, relató. Decidieron construir su casita de pesca junto a las imponentes Dunas de Cerrito, atraídos por el entorno encantador y la tranquilidad que ofrece la zona de Ñeembucú. 

Una vez terminada la construcción, invitaron a grupos de amigos para compartir la experiencia. Todos quedaron sorprendidos por la paz que transmite el paisaje. Esa reacción marcó un antes y un después. Recalde entendió que no solo ellos disfrutaban del lugar, sino que muchas personas buscaban exactamente esa sensación de descanso y desconexión. Así nació la decisión de convertir la casita en una posada.

La propuesta de Posada Las Dunas no se limita a ofrecer alojamiento. “Las Dunas de Cerrito son el protagonista principal. No solo vendemos la estadía, vendemos atardeceres y el silencio de la tranquilidad”, afirmó la propietaria. La posada apuesta por el turismo contemplativo, donde el entorno natural facilita la desconexión y permite que cada visitante baje el ritmo y se reconecte con lo esencial.

El complejo cuenta con dos opciones de alojamiento totalmente equipadas. La Casa Kavure’i dispone de dos habitaciones con capacidad total para ocho personas, cocina comedor climatizada, aire acondicionado, wifi, amplio estacionamiento, área verde, quincho con parrilla portátil y espacio para fogata. Por su parte, la Casa Yeruti ofrece dos habitaciones con baño privado, aire acondicionado, televisión, wifi y cocina comedor equipada, con capacidad para cuatro personas. Ambas opciones se ubican a pasos de las dunas y a unas diez cuadras del centro de la ciudad.

La ubicación estratégica permite a los huéspedes explorar otros atractivos de la zona. En el centro de Cerrito se encuentra la playa Laguna Sirena y el puerto, desde donde parten embarcaciones hacia la Isla Pombero, un destino al que solo se accede por agua. También operan servicios de alquiler de embarcaciones y guías de pesca para quienes desean vivir una experiencia más completa en el río.

A pocos minutos en vehículo, los visitantes pueden llegar a la playa Isla Boca, donde la posada dispone de un quincho de paja para uso exclusivo de sus huéspedes. La mayoría opta por llevar sus propios insumos para cocinar, aunque en la ciudad encuentran restaurantes y comercios con productos básicos para la estadía. Recalde incluso recomienda llevar cortes de carne desde otras ciudades si planean hacer asado, para garantizar la mejor experiencia gastronómica.

Con una tarifa accesible y servicios pensados para todas las épocas del año, Posada Las Dunas consolida su identidad como un espacio donde la naturaleza marca el ritmo. Alejandra Recalde no solo creó un alojamiento turístico: construyó una experiencia que invita a detenerse, contemplar el horizonte y dejar que los atardeceres de Cerrito hagan el resto.

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