Los datos oficiales de Migraciones permiten dimensionar la magnitud de este flujo. Enero se posicionó como el mes pico, con 77.711 salidas, seguido de febrero (43.367), diciembre de 2025 (35.977) y marzo (34.422). La curva muestra un comportamiento estacional claro: un arranque fuerte impulsado por las vacaciones y el Réveillon (fiestas de fin de año), seguido de una desaceleración progresiva hacia el cierre de la temporada veraniega y el arranque de la Semana Santa, en línea con el retorno a clases y la normalización de la actividad laboral.
Según la presidenta de la Asociación Paraguaya de Agencias de Viajes y Empresas de Turismo (Asatur), Rosanna Fustagno, el movimiento de esta temporada se mantuvo en línea con años anteriores, cumpliendo las expectativas, aunque sin registrar un crecimiento significativo.
“Siempre Brasil, por excelencia, es un país muy requerido, sobre todo por sus playas. Es un lugar muy visitado y no fue la excepción este verano, ni tampoco en Semana Santa. Hubo mucho movimiento”, señaló.
La dinámica del viaje también muestra matices según el medio de transporte. En lo terrestre, el flujo estuvo marcado por la tradicional congestión en el Puente de la Amistad, aunque este año se incorporó una alternativa logística con la habilitación del Puente de la Integración en horario nocturno, lo que permitió agilizar el cruce en determinados momentos.
En paralelo, el segmento aéreo también ganó protagonismo, especialmente hacia el nordeste brasileño. Destinos como Maceió, Salvador de Bahía, Natal, Porto de Galinhas y Río de Janeiro registraron una alta demanda, impulsada además por una mayor conectividad directa desde Asunción.
“No hubo un crecimiento llamativo, pero el paraguayo viajó, hizo el intento y encontró alternativas para todos los bolsillos”, indicó.
Lejos de retraerse, el consumo se adapta. Desde opciones más económicas hasta resorts frente al mar, el mercado ofreció alternativas para distintos perfiles, lo que permitió sostener el flujo turístico.
Entre hoteles y autogestión
Uno de los cambios más visibles se da en la forma de hospedarse. Si bien los hoteles siguen siendo una opción relevante, crece con fuerza el alquiler de casas y departamentos, especialmente entre quienes viajan en familia o en grupo.
“Se autogestiona mucho la gente, sobre todo los que ya tienen experiencia. El que viaja en auto con la familia busca alquilar departamentos o casas en playas aledañas a las principales”, explicó Fustagno.
Este comportamiento responde, en gran medida, a una lógica de optimización de costos, pero también a una mayor familiaridad con este tipo de plataformas. Incluso, muchos viajeros repiten alojamientos y mantienen contacto directo con propietarios año tras año.
Así se comportan los turistas paraguayos
El perfil del turista paraguayo es amplio, aunque presenta ciertos patrones según el destino y el tipo de viaje. En los traslados terrestres hacia el sur de Brasil predominan las familias, muchas veces en grupos extendidos, mientras que en los viajes aéreos, especialmente hacia el nordeste, se observa una mayor presencia de parejas y familias pequeñas. Por su parte, los viajes en solitario aún son minoritarios, aunque comienzan a ganar espacio de forma gradual.
“En Santa Catarina es mucho más familiar. Viajan con niños, incluso con mascotas o personal de apoyo. En destinos más lejanos se ven más parejas o viajeros individuales”, detalló.
Otro de los cambios más marcados se da en la forma de pagar. Si bien el efectivo sigue presente, el uso de herramientas digitales crece de forma sostenida entre los paraguayos que viajan al exterior.
“El paraguayo ya está muy acostumbrado a pagar con QR, tarjetas y plataformas digitales. Y ahora, con PIX en Brasil, mucho más”, afirmó Fustagno.
En la práctica, los viajeros combinan distintos medios de pago, desde tarjetas de crédito y débito hasta billeteras digitales como Google Pay o Apple Pay, además de transferencias a través de PIX, el sistema ampliamente utilizado en Brasil. Este cambio no solo responde a una cuestión de comodidad, sino también de seguridad y control del gasto, ya que evita trasladar grandes cantidades de efectivo y reduce el impacto de posibles pérdidas en el tipo de cambio.
Planificación, el nuevo hábito del turista paraguayo
Uno de los comportamientos más recientes es la anticipación en la compra de viajes. A diferencia de años anteriores, donde predominaban decisiones más cercanas a la fecha, hoy el turista comienza a planificar con varios meses de anticipación.
“Desde marzo o abril ya están consultando para enero. Van pagando en cuotas y llegan a fin de año prácticamente con el viaje cubierto”, explicó.
Este cambio no solo beneficia al viajero, que distribuye mejor su gasto, sino también al sector, que puede trabajar con mayor previsibilidad y mejores tarifas.
El movimiento hacia Brasil no responde únicamente a una lógica estacional; se trata de un comportamiento cada vez más estructurado, en el que el paraguayo planifica, compara, optimiza costos y adopta nuevas formas de consumo.