El escenario plantea, además, un desafío: acercar la formación de los jóvenes a las necesidades reales de las empresas y mostrar que, además de las carreras universitarias tradicionales, existen especialidades técnicas con alta demanda y posibilidades de inserción laboral más rápida.
Desde el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), su director de Investigación, David Azucas, señaló que en los últimos años observaron un creciente interés de los jóvenes por acceder a una formación profesional que les permita adquirir competencias concretas en menor tiempo.
Los registros de la institución muestran una participación importante de personas de entre 18 y 29 años en los cursos desarrollados en distintos puntos del país. Algunos llegan buscando una primera capacitación para ingresar al mercado laboral, mientras que otros ya están trabajando y quieren actualizar sus conocimientos. También existe un grupo que encuentra en la formación técnica una herramienta para generar ingresos mediante emprendimientos propios.
Entre las áreas con mayor demanda de capacitación mencionó tecnología de la información, administración y gestión, electricidad y electrónica, mecánica de motores, mantenimiento industrial, transporte y logística, seguridad industrial y salud ocupacional.
“Los jóvenes hoy buscan alternativas de formación mucho más prácticas que les permitan adquirir de manera más rápida una competencia y mejorar sus posibilidades de acceder a un empleo”, explicó Azucas.
El “medio del sándwich” que las empresas no encuentran
Desde la Dirección General de Empleo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), Sara Mareco explicó que una de las principales dificultades que enfrentan actualmente las empresas está en cubrir posiciones técnicas y de mandos medios.
“Tenemos gente universitaria, tenemos gente empírica, pero no tenemos la parte del medio del sándwich, que serían los mandos medios”, afirmó.
Ese segmento comprende especialmente perfiles vinculados al mantenimiento técnico. Entre las necesidades mencionó profesionales capacitados en refrigeración, mantenimiento de maquinarias, equipos industriales y máquinas utilizadas en sectores como la maquila.
Según Mareco, son puestos con una demanda elevada, pero cuya cobertura resulta complicada por la escasez de trabajadores disponibles con estas competencias.
La situación también se presenta en los oficios. Herreros, fontaneros y confiteros, entre otros perfiles, son requeridos por empresas, pero no siempre existe suficiente disponibilidad de personas capacitadas para responder a las vacancias.
En algunos rubros, además, quienes cuentan con los conocimientos técnicos prefieren trabajar de manera independiente. Mareco citó como ejemplo a especialistas en mantenimiento de generadores eléctricos, que pueden brindar servicios a diferentes compañías en lugar de vincularse exclusivamente con una empresa.
Primer empleo: dónde están hoy las oportunidades para los jóvenes
Para quienes todavía no cuentan con experiencia laboral, existen sectores que funcionan como una primera puerta de entrada.
Mareco mencionó especialmente la gastronomía, que registra una alta necesidad de trabajadores en Asunción. Entre los perfiles requeridos aparecen bartenders y baristas.
A ellos se suman el retail, principalmente supermercados y negocios de consumo masivo, además de los call centers y servicios tercerizados.
Estos rubros permiten a los jóvenes comenzar a adquirir experiencia, conocer las dinámicas de una empresa y desarrollar habilidades que después pueden facilitar su crecimiento hacia otras posiciones.
Logística, industria y tecnología ganan espacio
Otro cambio que empieza a marcar el empleo juvenil está relacionado con la transformación de la estructura productiva. Mareco señaló que Paraguay registra un crecimiento importante en actividades vinculadas a logística, depósitos y centros de distribución, algunos de ellos con un elevado nivel tecnológico. Sin embargo, consideró que una parte de la población joven todavía desconoce las posibilidades de capacitación y empleo existentes en estas áreas.
También destacó el crecimiento del sector textil, donde las nuevas maquinarias incorporan sistemas digitalizados que requieren trabajadores con conocimientos diferentes de los tradicionalmente asociados con esta industria. A ello se suman la inteligencia de negocios y el análisis de datos, competencias que están ganando valor dentro de las empresas.
“Ya va más allá de las habilidades digitales básicas como Word, Excel o PowerPoint. Es algo más avanzado y especializado”, explicó Mareco.
Según indicó, existe todavía una brecha entre lo que muchos jóvenes eligen estudiar y las áreas técnicas y específicas que hoy necesitan cubrir las empresas.
Ya no alcanza solamente con saber hacer el trabajo
Azucas coincidió en que la necesidad de técnicos está creciendo en la industria, el mantenimiento, la electricidad, la electrónica, la tecnología de la información, la logística, la mecánica, la construcción, la administración y los servicios.
Sin embargo, advirtió que el conocimiento técnico por sí solo ya no garantiza una buena inserción laboral. Las empresas están prestando cada vez más atención a la capacidad de adaptación a nuevas tecnologías, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.
A ello se suman las llamadas habilidades blandas: responsabilidad, comunicación, puntualidad, predisposición para aprender y capacidad de relacionarse con otras personas dentro de un entorno laboral.
“En muchos casos estas habilidades terminan siendo determinantes para mantenerse y crecer dentro de una empresa”, manifestó.
La tecnología atraviesa prácticamente todos los trabajos
La digitalización, la automatización y la inteligencia artificial también están modificando la manera en que se forman los nuevos trabajadores.
Azucas señaló que prácticamente todas las ocupaciones incorporan algún componente tecnológico, lo que obliga a actualizar contenidos y herramientas de formación de manera permanente.
El objetivo, indicó, es que los estudiantes aprendan a utilizar tecnologías similares a las que posteriormente encontrarán dentro de las empresas.
De cara a los próximos cinco años, identificó una proyección importante para áreas relacionadas con tecnología, programación, automatización, electricidad y electrónica, mantenimiento industrial, logística, electromovilidad y otras especialidades vinculadas con la transformación tecnológica del sector productivo.
Formación técnica y universidad pueden complementarse
El creciente interés por capacitaciones de menor duración no necesariamente implica, según Azucas, una sustitución de la formación universitaria. El representante del SNPP explicó que existen jóvenes que primero desarrollan una competencia técnica, ingresan al mercado laboral, comienzan a generar ingresos y posteriormente utilizan esa experiencia como base para continuar una carrera universitaria.
La formación profesional, por lo tanto, puede convertirse en una vía de acceso más rápida al empleo y, al mismo tiempo, complementar posteriormente otros niveles educativos.
Para un joven de 17 o 18 años que todavía está definiendo su futuro, Azucas recomendó comenzar identificando aquello que sabe hacer, sus intereses y las oportunidades existentes dentro de su entorno.
A partir de allí, consideró conveniente buscar una formación práctica que permita desarrollar una competencia concreta y certificable, pero sin esperar necesariamente a terminar todo el proceso educativo para comenzar a acercarse a empresas y adquirir experiencia.
“El conocimiento técnico, la experiencia y las habilidades personales abren muchas puertas hacia el mercado laboral”, sostuvo.
Desde el MTESS también buscan acercar esta información a estudiantes de colegios y universidades mediante talleres de empleabilidad, en los que presentan las vacancias publicadas por las empresas y las competencias necesarias para cubrirlas.
El panorama del empleo juvenil muestra así una combinación de oportunidades y desafíos. Mientras sectores tradicionales siguen ofreciendo espacios para el primer empleo, la mayor demanda de perfiles técnicos, tecnológicos y especializados abre nuevas posibilidades para quienes logren orientar su formación hacia las necesidades concretas del mercado laboral.