Facebook, Whatsapp y la protección de datos: El futuro de las redes sociales y “todo lo que queríamos bajo la falsa percepción de la gratuidad”

(Por Diego Díaz) Tras la publicación de Whatsapp sobre el cambio de su política de privacidad se sembró el temor de que la empresa acceda a los mensajes de los chats. Ayer la compañía intentó aclarar la situación por medio de un comunicado, sin embargo, hay detalles que se deben tener en cuenta para continuar con el uso de la mensajería.

La comunicación del cambio de la política de privacidad de Whatsapp hizo que millones de personas descarguen Telegram −que registró más de 25 millones de nuevos usuarios− y Signal, pero el debate sobre los servicios digitales excede a una sola plataforma. Según el director de Paraguay Ciberseguro Miguel Ángel Gaspar, lo ideal es que los estados trabajen en una normativa para garantizar la protección de datos. 

-¿Qué tan sincera le parece la aclaración que realizó Whatsapp sobre la protección de datos?
-Whatsapp salió a hacer su aclaración luego de que Elon Musk recomendara usar Signal. Ese fue el disparador para su comunicado, el cual debería haber salido mucho antes. En los nuevos reglamentos y condiciones de uso de la mensajería se menciona la palabra “privacidad” como 20 veces dentro del ámbito personal, pero recalcan que el historial de navegación y el interés sí serán compartidos.

Es cierto que Facebook, Whatsapp e Instagram compartirán la base de datos, no podrán ver lo que un usuario chatea, pero es posible que sea ubicable basándose en la información de interés, historiales y compañía. En el caso del Whatsapp Business, esta plataforma sí será monitoreada, específicamente el intercambio de mensajes entre una empresa y sus clientes, bajo el eufemismo de poder mejorar la experiencia del usuario.

En líneas generales, el monitoreo y recolección de datos continuará como siempre, con la salvedad de que ahora las tres plataformas compartirán una misma base de datos. Asimismo, los asociados de negocios de Facebook también podrán acceder a estos datos.

-¿Por qué los usuarios deben estar sujetos únicamente a la voluntad de las empresas de tecnología? ¿No podrían tener un poco más de opinión sobre las bases y condiciones?
-Primeramente, las redes sociales no son “redes sociales”, ni mensajeros, ni canales de video, son servicios. Eso quiere decir que existen dos partes, el oferente y el contratante, que pactan algo mediante el contrato de uso que firmamos los usuarios cada vez que instalamos una aplicación. Al ser un servicio, obviamente se tiene que pagar para adquirirlo y los usuarios lo pagamos con nuestros datos.

Es así como el usuario se vuelve la materia prima del servicio y los datos el producto, la moneda de cambio entre las plataformas, los gobiernos y los ciberdelincuentes. Por otra parte, lo que entendemos por “redes sociales” tampoco son redes comunitarias, a pesar de que la gente tiene la falsa percepción de libertad y gratuidad de uso son entornos privados. En el peor de los casos −para las plataformas− estos entornos privados están sujetos a políticas de Estado para la protección de datos de sus habitantes, cosas que no hay en Paraguay. Esto significa que el Estado no puede accionar ante la censura o indignación selectiva que tienen las plataformas de servicios.

-¿Todos los usuarios están sujetos a la voluntad de Mark Zuckerberg?
-Las redes sociales nos dieron todo lo que queríamos bajo la falsa percepción de la gratuidad, impacta en lo que creemos que es libertad de expresión y libertad digital. Es decir, normalizamos el hecho de regalar datos y eso está mal.

-¿Qué opina sobre la denuncia de monopolio que Facebook recibió de EE.UU.?
-Hay que entender algo, ¿qué pasaría si por una cuestión de justicia y neutralidad los servicios de Whatsapp dejaran de ser gratuitos? Lo más probable es que todos protestemos porque estamos acostumbrados a utilizar estos servicios gratuitamente. Entre el monopolio y la posibilidad de tener mejores ofertas pasando por la neutralidad de la red de internet construida hay una delgada línea.

Está bueno que haya un control de la privacidad y garantizar los derechos de la gente de manejar sus datos. Esto depende de cómo esté planteado el sistema económico y legal en cada país. Hay países como Colombia, donde Rappi dejó de ser una empresa de delivery y con los datos que obtuvo consiguió el caudal económico y digital para volverse un banco. Esto ocurre porque el sistema lo permite.

-¿Ya tuvieron algunos casos con Paraguay Ciberseguro en que realizaron denuncias y no tuvieron una respuesta de las plataformas?
-Si buscan en Facebook la palabra “troce” junto a alguna ciudad, ya sea Asunción, San Lorenzo, Villarrica, etc., verán que hay grupos en los que se expone a gente, principalmente a niños. Nosotros solicitamos que bajen esas páginas y aún no podemos conseguirlo porque no es objeto de indignación de Facebook. La plataforma funciona así porque Paraguay no tiene una normativa, por lo tanto, Facebook solo censura cosas que afecten su funcionamiento político.

-¿Le pareció injusto lo que pasó con Trump?
-Sí, pero en el marco legal estadounidense más las políticas y condiciones de uso consideraron que era correcto que le bloqueen sus cuentas. Fue un caso de indignación selectiva, no obstante, las plataformas no son medios de comunicación, son propiedad privada y sin un sistema jurídico de protección no se puede hacer nada al respecto.

-¿Por qué aún no existe una especie de acuerdo o declaración internacional sobre los usos de servicios digitales?
-Estoy completamente de acuerdo con que exista algo así, de hecho, la Unión Europea tiene un marco muy interesante de reglamentos generales de protección de datos. Entre otras cosas, prohíbe que Facebook tenga prácticas monopólicas y abusivas en el territorio europeo. Los demás países estamos empezando a hablar de estos temas recién ahora y distintas organizaciones, entre ellas Paraguay Ciberseguro, estamos trabajando. La protección de datos personales fue declarada un derecho humano de cuarta generación y a nivel internacional se analiza elaborar una ley global de datos personales.

De momento no hay nada nuevo, existe un tratado que es conocido como el Convenio de Budapest de ciberseguridad, el cual busca combatir la ciberdelincuencia y Paraguay está suscrito.

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