Uno de los primeros movimientos destacados fue en 2018, cuando el Banco Itapúa se fusionó con la Financiera Río, dando lugar a una entidad con mayor presencia en el mercado local. Un año más tarde, en 2019, el Banco GNB concretó la adquisición del BBVA Paraguay.
En 2022 se anunció la fusión de Sudameris Bank con Banco Regional. A esta tendencia se sumó ueno bank en 2024, tras la fusión con Visión Banco. Ese mismo año, Banco Atlas y Banco Familiar anunciaron su fusión por consolidación.
Paralelamente, varias financieras lograron cumplir con los requisitos exigidos por el Banco Central del Paraguay (BCP) para convertirse en bancos. En 2020, la Financiera Solar inició el proceso para operar como Solar Banco. En 2021, el Grupo Vázquez adquirió una participación mayoritaria en Financiera El Comercio, marcando el inicio de una transformación significativa. Posteriormente, en diciembre de 2023, ueno obtuvo la licencia del BCP para operar como banco.
Más recientemente, en 2024, Finexpar completó su transformación y pasó a denominarse Zeta Banco, incorporándose oficialmente al sistema bancario nacional. A finales del año pasado, la Financiera Paraguayo Japonesa anunció el inicio del proceso para convertirse en banco.
La semana pasada, el Banco Continental anunció el inicio del proceso de fusión por absorción del Banco Río. Con este movimiento, Continental se posiciona como la entidad con la mayor cartera de depósitos y créditos del sistema financiero paraguayo. Al sumar la cartera de préstamos de ambos bancos, el total rondaría los US$ 4.545,93 millones, según el tipo de cambio actual. En cuanto a los ahorros, estos alcanzarían aproximadamente US$ 3.792,86 millones.
Actualmente, el sistema financiero local está compuesto por 17 bancos, aunque uno de ellos, Banco Río, se encuentra en proceso de fusión. Por otro lado, operan cuatro financieras, de las cuales una, la Financiera Paraguayo Japonesa, está en proceso de convertirse en banco.
Proceso de consolidación
Para el economista, Manuel Ferreira, a medida que las normativas prudenciales impuestas por los bancos centrales se vuelven más exigentes, los bancos enfrentan mayores costos de capital. Ante esta situación, muchas entidades optan por fusionarse como estrategia para afrontar mejor esas exigencias regulatorias. Además, las fusiones pueden traducirse en importantes ganancias de eficiencia, especialmente en lo que respecta a costos operativos, inversión y racionalización de estructuras físicas, como la unificación de sucursales cercanas.
La consolidación del sistema financiero y el crecimiento en tamaño de las entidades contribuyen a reducir su vulnerabilidad. A medida que los bancos se vuelven más grandes, también se vuelven más sólidos, gracias a una mayor diversificación y competitividad.
“Muchas veces se busca también diversificación y complementariedad entre entidades financieras. Por ejemplo, un banco corporativo que se fusiona con una banca de consumo permite ofrecer ambas líneas de negocio. Esto brinda mayor respaldo ante posibles crisis”, expresó Ferreira.
Por su parte, Daniel Correa, director de DCR consultora y profesor de Economía en la Universidad Católica, consideró que esta tendencia en fusiones y adquisiciones inició hace unos años en el país y ha sido una constante en los mercados más desarrollados. Los factores han sido varios, pero los más importantes tienen relación con los costos de fondeo del capital, los márgenes cada vez más estrechos, la diversificación de los riesgos, el fortalecimiento de la competencia, principalmente de grupos económicos, y las economías de escala que hacen más eficiente el abordaje en determinados segmentos.
Para Correa los mecanismos de regulación junto con la mayor profesionalización de los gobiernos corporativos de las entidades han hecho que el sistema financiero se mantenga en estándares internacionales, aunque aquellos que, por no adecuarse a las nuevas exigencias, ya sea de mercado o de las regulatorias, terminaron por salirse del mercado.
Impacto en la competencia
Ferreira afirmó que las fusiones bancarias pueden tener un impacto en la competencia, aunque no necesariamente negativo. Al consolidarse, los bancos ganan escala y eficiencia en distintos segmentos, lo que puede traducirse en una mayor capacidad para ajustar las tasas. Explicó que, si una entidad logra reducir sus costos operativos, esa ganancia en eficiencia le permite ofrecer tasas más competitivas al mercado. Esto, a su vez, atrae un mayor volumen de clientes, fortaleciendo su posición.
Sobre este mismo punto, Correa consideró que los costos para el consumidor deberían ajustarse, pero para beneficio de los clientes, la digitalización y mejores productos financieros tendrían que ayudar mejorar la experiencia de los usuarios.
Esta transformación en el sistema financiero lleva a replantearse si es necesario realizar ajustes al marco regulatorio. Según Ferreira, el sistema financiero paraguayo avanza hacia un modelo más alineado con los estándares internacionales, adoptando principios y prácticas respaldadas por convenios globales.
Sobre si las fusiones reducen la competencia, Ferreira remarcó que, según la literatura especializada y experiencias en otros países, la concentración bancaria no necesariamente implica una disminución de la competencia en el sector.
Mientras que para Correa uno de los desafíos ante este escenario de fusiones es el proceso de bancarización, ya que, si bien la banca pública debería cumplir un rol clave en esto, no se ve con mucha fuerza que otras entidades apuesten con firmeza en este tema.
“Quizás el desafío más preocupante sea el proceso no de cartelización del sistema. Me parece que una menor cantidad de bancos limita la competencia en ciertos segmentos de la población y expone a sectores económicos a una menor diversidad en los tipos de productos financieros. También los riesgos sistémicos se incrementan y eso es un tema de revisión de los reguladores”, dijo Correa.