El instrumento fue refrendado por los ministros Javier Giménez (Industria y Comercio) y Carlos Fernández (Economía y Finanzas), y establece un patrimonio autónomo y transparente administrado por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). Su capital inicial se compone de una asignación estatal anual de 15.000 salarios mínimos (equivalente a unos US$ 6,5 millones), sumada a una cooperación no reembolsable de US$ 5 millones recibida de Arabia Saudita en 2023.
Para el ministro Javier Giménez, esta herramienta es la pieza final de un engranaje jurídico que comenzó a construirse con la reglamentación de la Ley de Mipymes a finales del año pasado. “El año pasado habíamos cerrado de forma muy feliz porque finalmente logramos el decreto reglamentario de la Ley de Mipymes y eso consiguió cambios drásticos”, recordó Giménez.
Esa normativa permitió, entre otros avances, la emisión masiva de la Cédula Mipyme digital, con 470.000 emitidas en poco tiempo, frente a las apenas 20.000 impresas en los últimos 15 años. “A través de la formalización se puede conseguir la capacitación, el acceso al mercado y el financiamiento, que es lo que vamos a solucionar”, agregó Giménez.
Desde la óptica del sector privado, Luis Tavella, presidente de la Federación Paraguaya de Mipymes (Fedemipymes), valoró el fondo como el fruto de un trabajo conjunto y una rectificación histórica. “Nunca se había trabajado para fortalecer la microeconomía. El sector privado trabajó arduamente desde 2023 para fortalecer la micro, y este fondo es uno de los resultados”, afirmó Tavella.
Destacó que, pese a existir una ley con beneficios desde hace 15 años, nunca se había destinado un solo centavo a su financiamiento. “Hoy el Estado pondrá 15.000 salarios mínimos en el fondo, que contará con dos funciones: ser fuente de garantía para financiamiento alternativo y desarrollar programas, como un plan de digitalización y educación financiera”, explicó.
El mecanismo operativo del Fonamipymes es bidireccional. Por un lado, canalizará recursos reembolsables a través de instituciones financieras intermediarias para créditos destinados a capital operativo, tecnología, maquinaria o desarrollo de productos. Por otro, dispondrá de recursos no reembolsables para capacitación, transferencia tecnológica y asesoría especializada. Un aspecto clave de su diseño es la sostenibilidad, ya que los fondos no utilizados en un año fiscal no retornarán al Tesoro, sino que se mantendrán en el fideicomiso para ejercicios posteriores, asegurando continuidad.
El acceso a estos beneficios estará estrictamente ligado a la formalización, ya que se limitará a las empresas inscritas en el Registro Nacional de Mipymes (Renamipymes). Tavella proyectó un impacto macroeconómico concreto y mencionó cuáles son las proyecciones para
“Actualmente el sector hace un aporte del 15%; creemos que en los próximos cinco años podemos aportar el 25% al PIB”, complementó. Esta meta se alinea con la ambiciosa visión del Plan “Paraguay 2X” del MIC, que aspira a duplicar el PIB nacional en una década.