La firma, encabezada por Marcel Thommes, director de la compañía, ya dio un primer paso formal al obtener la constancia de inversionista, trámite realizado esta semana ante autoridades paraguayas. El objetivo es desembarcar en el país con tecnología de punta y competir en proyectos de infraestructura vinculados al saneamiento, tanto en el sector público como privado.
Según explicó Thommes a InfoNegocios, la decisión de mirar a Paraguay responde a una combinación de factores regionales. “Hoy el sector de saneamiento tiene dos grandes frentes: agua y tratamiento de efluentes. En Brasil contamos con una fábrica, pero los altos costos de producción, la carga impositiva y la inseguridad política terminan desalentando nuevas inversiones”, señaló. En ese contexto, Paraguay aparece como un mercado con mejores condiciones para desarrollar proyectos de largo plazo.
Uno de los diferenciales que Águas de Minas busca poner sobre la mesa es una biotecnología patentada, que según Thommes cambia la forma tradicional de tratar las aguas residuales “En el mundo entero, el tratamiento se hace con bacterias humanas, que forman colonias y procesan los residuos. Nosotros desarrollamos una biotecnología única que puede resolver el problema del tratamiento de efluentes a escala global”, afirmó.
La empresa apunta tanto al mercado paraguayo como al brasileño, entendiendo que el déficit de infraestructura sanitaria es un problema transversal en la región. En el caso específico del lago Ypacaraí, Thommes confirmó que ya mantuvieron conversaciones con autoridades nacionales y que el interés está puesto en aportar soluciones técnicas sostenibles para su recuperación.
Más allá del componente tecnológico, la compañía también busca incorporar un enfoque social en su llegada al país. En ese sentido, Águas de Minas avanza en gestiones para donar un equipo de tratamiento de agua a la Dirección Nacional de Salud de los Pueblos Indígenas. “Queremos apoyar al Gobierno nacional, especialmente en el área de salud. Estamos promoviendo la donación de un equipo para comunidades indígenas”, explicó el empresario.
En términos de inversión, Thommes pidió cautela, aunque dejó entrever la magnitud del proyecto. Los valores iniciales superarían los US$ 70 millones, con potencial de crecimiento. “Estamos hablando de una planta que podría alcanzar entre US$ 15 y 20 millones anuales en producción”, detalló
En cuanto a la localización, el empresario mencionó que las primeras actividades productivas podrían instalarse en Alto Paraná, específicamente en la zona de Hernandarias o Ciudad del Este, debido a las facilidades logísticas, mientras que algunas prestaciones de servicios se desarrollarían en Asunción.
De concretarse su participación en las licitaciones del MOPC, la empresa brasileña se sumaría a un ecosistema de actores que ven en el país no solo estabilidad macroeconómica, sino también oportunidades en sectores esenciales para el desarrollo sostenible. La eventual intervención de Águas de Minas llega en un momento muy importante en la historia de la gestión del lago Ypacaraí, un espejo de agua emblemático que ha enfrentado problemas de contaminación y degradación durante décadas y que ya motivó la firma de acuerdos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para su saneamiento.
En 2023 y 2024, el Gobierno paraguayo firmó convenios con el BID para promover inversiones ambientales y un plan de saneamiento de la cuenca, que incluye sistemas de alcantarillado, redes sanitarias y plantas de tratamiento de aguas residuales, con financiamiento superior a los US$ 150 millones destinados a mejorar las condiciones ambientales del lago y sus afluentes.