Laura Alfaro Maykall, economista jefe y consejera económica del BID, destacó que “a pesar de los vientos en contra, las economías de América Latina y el Caribe mantienen resiliencia estructural, lo que les permite sostener la expansión en 2026”. Su evaluación sugiere que el dinamismo no es homogéneo entre los países, pero que las mejoras en inversión y consumo interno están impulsando la recuperación.
El BID remarcó que, aunque la inflación global se ha moderado, todavía persisten riesgos relacionados con aumentos en las tasas de interés y tensiones geopolíticas que podrían frenar la recuperación económica. “Si bien el panorama global no es completamente favorable, nuestras proyecciones muestran que, con políticas fiscales prudentes y mayor integración comercial, podemos sostener este ritmo de crecimiento”, afirmó Alfaro Maykall durante la presentación del informe.
El escenario de crecimiento proyectado contrasta con la realidad de años anteriores, cuando varios países de la región enfrentaron recesiones prolongadas y una fuerte caída del comercio internacional. Según el BID, el repunte anticipado responde en parte a aumentos en la inversión doméstica y a una mejoría en los mercados laborales, que ha fortalecido la demanda interna.
Para Paraguay, estas proyecciones representan una oportunidad significativa. Economistas locales señalaron que una expansión regional más sólida puede traducirse en mayores exportaciones agrícolas y en un incremento en la llegada de inversiones extranjeras. El sector productivo paraguayo, particularmente en agricultura y manufactura, se posiciona para aprovechar la demanda creciente de los mercados vecinos.
No obstante, Alfaro Maykall también advirtió sobre la importancia de continuar implementando reformas estructurales y políticas que fomenten la productividad. “Sin esfuerzos concretos para mejorar la infraestructura, la educación y la eficiencia del gasto público, corremos el riesgo de perder impulso justo cuando la región comienza a avanzar”, subrayó.
El BID también dedicó parte de su análisis a los temas de desigualdad y empleo, resaltando que la creación de empleo de calidad es clave para consolidar el crecimiento económico en la región. Proyecciones internas del banco sostienen que la reducción de brechas sociales puede liberar mayor potencial económico y social a largo plazo.
Mientras América Latina y el Caribe preparan sus estrategias económicas para el año entrante, las recomendaciones del BID y las proyecciones de crecimiento del 2,1% plantean un panorama más optimista, aunque sujeto a la evolución de las condiciones globales y a la capacidad de cada país para adaptarse a los desafíos económicos.