Crece el debate sobre limitar redes sociales en menores: qué pasa cuando la pantalla desplaza el juego, el vínculo y el aprendizaje

(Por LM) Mientras varios países avanzan con restricciones al acceso de niños y adolescentes a las redes sociales, especialistas advierten que el problema comienza mucho antes: en la exposición temprana y excesiva a las pantallas durante los primeros años de vida.

La discusión sobre el impacto de la tecnología en la infancia dejó de centrarse únicamente en el tiempo frente a una pantalla. Hoy el debate también incluye la salud mental, el desarrollo cognitivo y el acceso de menores a plataformas diseñadas para captar y retener la atención.

En los últimos años, países como Australia, Francia, Noruega, Dinamarca, España y Nueva Zelanda impulsaron medidas para restringir o regular el acceso de menores a redes sociales, en respuesta a las crecientes preocupaciones sobre el bienestar digital de niños y adolescentes. Australia fue pionera al establecer una edad mínima de 16 años para acceder a determinadas plataformas, mientras que otros países europeos discuten límites similares y sistemas más estrictos de verificación de edad.

Sin embargo, para la doctora en Psicología Karen Escudero, el desafío no comienza en la adolescencia, sino mucho antes.

“Los primeros años de vida son fundamentales porque el cerebro está en pleno desarrollo. En esta etapa, los niños aprenden principalmente a través del vínculo con otras personas, del juego, del movimiento, de la exploración y de la interacción con su entorno”, explicó.

La especialista sostiene que las pantallas no son perjudiciales por sí mismas, pero sí pueden convertirse en un problema cuando reemplazan experiencias esenciales para el desarrollo.

“Si un niño pasa mucho tiempo frente a una pantalla y eso desplaza momentos de conversación, juego, contacto con sus padres, actividad física o exploración, sí puede terminar teniendo un impacto en su desarrollo”, afirmó.

Sueño, lenguaje y atención: las principales alertas

Las preocupaciones de Escudero coinciden con los hallazgos de un reciente informe elaborado por la Universidad Austral y el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de Buenos Aires, que analizó los hábitos digitales de familias con niños de hasta cinco años. El estudio identificó preocupaciones recurrentes relacionadas con alteraciones del sueño, dificultades en el desarrollo del lenguaje, problemas de atención, ansiedad y menor tolerancia a la frustración.

Según la investigación, uno de los principales riesgos es que la exposición prolongada a dispositivos termine desplazando actividades fundamentales como el juego, la interacción cara a cara y las conversaciones con adultos, experiencias que son claves para el aprendizaje temprano.

Escudero señala que muchos niños terminan acostumbrándose a recibir estímulos rápidos y constantes.

“Después les cuesta sostener la atención en actividades que requieren más paciencia, como escuchar un cuento, hacer una tarea o jugar tranquilamente”, explicó.

En cuanto al lenguaje, recordó que aprender a comunicarse implica mucho más que escuchar palabras.

“El niño necesita que alguien le hable, esperar una respuesta, observar gestos, equivocarse y volver a intentarlo. Esa interacción es insustituible”, sostuvo.

Cuando el celular se convierte en calmante emocional

Uno de los fenómenos más frecuentes en los hogares es el uso del celular para entretener o tranquilizar a los niños mientras comen, esperan o atraviesan una rabieta.

Para la psicóloga, el problema aparece cuando la pantalla se convierte en la respuesta automática ante cualquier emoción incómoda.

“Si cada vez que el niño llora, se enoja, se aburre o tiene que esperar le damos una pantalla, estamos perdiendo oportunidades para enseñarle a transitar esas emociones”, advirtió.

La especialista remarcó que la tolerancia a la frustración se desarrolla justamente aprendiendo a gestionar pequeños momentos de aburrimiento, espera o enojo.

“Si constantemente utilizamos un estímulo externo para evitar esas sensaciones, puede costarle más desarrollar sus propios recursos de autorregulación”, agregó.

Las señales que los padres no deberían ignorar

Aunque el término “adicción” suele aparecer con frecuencia en estas discusiones, Escudero considera que existen señales previas que merecen atención.

Entre ellas menciona irritabilidad intensa cuando se retira el dispositivo, dificultades para entretenerse sin pantallas, problemas de sueño, pérdida de interés por otras actividades, aislamiento social y conflictos familiares recurrentes relacionados con el uso de la tecnología.

En adolescentes también pueden aparecer ansiedad por estar conectados, necesidad constante de revisar notificaciones, comparación excesiva en redes sociales y cambios en la autoestima.

“No tenemos que esperar necesariamente a que exista una adicción. Si el uso ya está afectando el sueño, la convivencia, el estudio, el juego o los vínculos, es momento de revisar los hábitos”, señaló.

El ejemplo de los adultos

Otro de los puntos destacados por la especialista es el rol de los padres y cuidadores.

“Los niños aprenden muchísimo más de lo que observan que de lo que les decimos”, afirmó.

Por eso recomienda establecer espacios libres de pantallas dentro del hogar, especialmente durante las comidas, las conversaciones familiares y antes de dormir.

“Las reglas deberían involucrar también a los adultos. No se trata de eliminar completamente la tecnología, sino de mostrar que podemos usarla y también saber cuándo dejarla”, indicó.

¿Prohibir o educar?

La creciente preocupación por el impacto de las redes sociales llevó a varios gobiernos a avanzar en restricciones de acceso para menores. Australia ya aplica una edad mínima de 16 años para determinadas plataformas, mientras que Francia, España y otros países europeos promueven regulaciones conjuntas para reforzar la protección digital de niños y adolescentes. Nueva Zelanda también estudia una prohibición similar para menores de 16 años.

Desde la psicología infantil, Escudero considera que estas medidas pueden resultar útiles, especialmente en el ámbito educativo.

“La escuela necesita ser un espacio donde los niños puedan aprender, relacionarse y mantener la atención sin tener permanentemente una notificación compitiendo por ella”, explicó.

No obstante, advierte que las restricciones por sí solas no resuelven el problema.

“Prohibir no educa. Las medidas pueden ser una herramienta, pero deberían ir acompañadas de educación digital, prevención, participación de las familias y espacios donde podamos hablar con los jóvenes sobre lo que sucede en internet”, sostuvo.

Un debate que recién comienza

Para Escudero, la discusión no debería plantearse como una elección entre tecnología o crianza tradicional, sino como la búsqueda de un equilibrio saludable.

“Necesitamos protección, educación digital y acompañamiento familiar. El desafío no es criar niños completamente alejados de la tecnología, porque forma parte del mundo en el que viven. El desafío es enseñarles a relacionarse con ella de una manera saludable”, concluyó.

Y deja una reflexión que resume el centro del debate actual: “¿Queremos que nuestros hijos aprendan solamente a usar la tecnología o también que aprendan a vivir bien sin necesitarla todo el tiempo?”.

 

FMI propone revisar la estructura fiscal de Paraguay: ingresos, exenciones y déficit bajo análisis

(Por MV) Paraguay mantiene perspectivas favorables de crecimiento y estabilidad macroeconómica, pero enfrenta desafíos fiscales que requerirán nuevas reformas. En su Consulta del Artículo IV 2026, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó fortalecer la recaudación, revisar gastos tributarios y exenciones, continuar los ajustes de la Caja Fiscal y replantear la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Los exministros Benigno López y Óscar Llamosas analizaron estas recomendaciones y coincidieron en la necesidad de avanzar en cambios que fortalezcan la sostenibilidad fiscal.

Una paraguaya creó FellowBridge, la startup que utiliza IA para conectar estudiantes con becas en todo el mundo

(Por LM) Encontrar una beca internacional suele ser un proceso largo, complejo y muchas veces frustrante. Entre cientos de convocatorias, requisitos dispersos y formularios extensos, muchos estudiantes terminan abandonando la búsqueda antes de encontrar una oportunidad adecuada. Con el objetivo de simplificar ese camino, la paraguaya Ana Claudia Merlo González desarrolló FellowBridge, una plataforma que combina inteligencia artificial, análisis de datos y mentorías para ayudar gratuitamente a estudiantes a descubrir oportunidades académicas alrededor del mundo.

Salario promedio en Sudamérica: ¿dónde queda Asunción frente al top 5 regional?

El informe Mapping the World's Prices 2026, elaborado por Deutsche Bank y publicado por Bloomberg, volvió a actualizarse para mostrar la realidad salarial de las principales ciudades del mundo. En Sudamérica, el ranking de ingresos netos mensuales en dólares ubica a São Paulo como líder, con US$ 853, seguida muy de cerca por Buenos Aires, con US$ 842; Santiago, con US$ 798; Bogotá, con US$ 718; y, cerrando el top 5, Río de Janeiro, con US$ 594.

El costo de recaudar más: empresarios coinciden en pedir cautela ante una eventual suba de impuestos

(Por SR) Laura Ramos y Enrique Duarte coinciden en que una mayor presión tributaria no debería ser la primera respuesta para financiar la salud. La posibilidad de aumentar impuestos para financiar las necesidades del sistema de salud vuelve a instalar un debate que trasciende la recaudación: cuál sería el impacto de una mayor presión tributaria sobre la inversión, el empleo, la formalización y la competitividad de las empresas, por lo cual reclaman eficiencia del gasto, combate a la evasión y previsibilidad para proteger la inversión.

“No son de cristal”: Marcelo Codas defiende a las nuevas generaciones y explica por qué son clave para las empresas familiares

(Por NL) “No estoy de acuerdo con la denominación peyorativa de ‘generación de cristal’ para referirse a los millennials”. Para el abogado Marcelo Codas Frontanilla, las nuevas generaciones no son más frágiles, sino diferentes. De hecho, considera que tienen habilidades que pueden ser incluso superiores a las de generaciones anteriores, especialmente en el manejo de herramientas vinculadas a la informática y las comunicaciones.