Martín Peters, director general de Alpax Paraguay, explicó que muchas compañías ya no pueden sostener tasas elevadas de crecimiento únicamente a través de la expansión orgánica. “Cuando una empresa ya no encuentra espacio suficiente para crecer de manera orgánica, las adquisiciones se convierten en una alternativa para acelerar resultados y generar valor”, señaló. También indicó que las operaciones suelen concretarse cuando un comprador identifica un potencial de crecimiento o rentabilidad que considera superior al percibido por el propietario actual.
Además de las estrategias de expansión, el recambio generacional se posiciona como uno de los principales motores de venta de empresas en el país. “Muchos fundadores llegan a una etapa en la que no existe una sucesión claramente definida, y la venta aparece como una solución para asegurar la continuidad del negocio”, comentó Peters. Según explicó, este fenómeno se observa con frecuencia en empresas familiares que enfrentan procesos de transición en el liderazgo.
Otro factor que impulsa las transacciones es la decisión de algunos propietarios de salir de una industria en la que consideran que ya alcanzaron su máximo potencial. En esos casos, buscan capitalizar el valor construido durante años para destinar esos recursos a nuevos emprendimientos o a sectores con mejores perspectivas de crecimiento.
Rodrigo Fernández, socio de Vouga Abogados, afirmó que una de las consultas más frecuentes que reciben proviene de empresarios que buscan responder una pregunta clave: cuánto vale realmente su empresa. “La primera recomendación siempre es realizar una valoración financiera como piedra angular de ese análisis”, sostuvo. A su criterio, este ejercicio permite comprender con mayor precisión la situación del negocio y contar con una base objetiva para cualquier negociación futura.
Determinar el valor de una empresa, sin embargo, no responde a una fórmula única. “Cada industria tiene dinámicas distintas, y eso obliga a utilizar criterios específicos para cada caso”, explicó Peters. Según detalló, una compañía de retail, una entidad financiera o un laboratorio farmacéutico presentan variables diferentes que influyen directamente en su valoración.
Respecto de estas herramientas, Peters señaló que “las metodologías basadas en transacciones comparables y múltiplos suelen tener mayor aceptación en una negociación porque se apoyan en datos observables y verificables”. En contraste, explicó que el flujo de caja descontado depende de proyecciones futuras que pueden variar según las expectativas de cada parte involucrada.
Desde el sistema financiero, Federico Arana, director de Banca Mayorista de Itaú, señaló que los bancos acompañan cada vez más este tipo de operaciones. “El financiamiento depende de que existan fundamentos económicos y legales sólidos detrás de la transacción”, afirmó. Según explicó, las entidades financieras evalúan aspectos como las sinergias esperadas, la calidad de la información financiera y los riesgos identificados durante los procesos de due diligence.
Arana también destacó la importancia de fortalecer la gestión corporativa. “Contar con estados financieros transparentes y procesos de auditoría robustos facilita tanto la valoración de la empresa como el acceso al financiamiento”, indicó. A su juicio, la profesionalización de las compañías se convirtió en un factor cada vez más relevante para atraer inversionistas y concretar operaciones.
En el plano jurídico, Fernández recomendó involucrar a los asesores legales desde las primeras etapas del proceso. “Una casa en orden se vende más fácil y se vende mejor”, resumió. El abogado explicó que una preparación adecuada permite identificar contingencias, ordenar la documentación y reducir obstáculos durante la negociación.