Desde Piribebuy: la industria del explosivo mueve más de G. 100.000 millones bajo control de la Digemabel

En la histórica ciudad de Piribebuy, una fábrica con más de tres décadas de historia aún late con fuerza pese a las limitaciones técnicas. Desde allí, la Dirección General de Material Bélico (ex Dimabel) sigue produciendo municiones para las Fuerzas Armadas de la Nación, aunque apenas al 20% de su capacidad actualmente. Y mientras las máquinas envejecidas intentan sostener la operación, el país entero se apoya, muchas veces sin saberlo, en esta institución que regula uno de los pilares silenciosos del desarrollo económico: la importación de los explosivos.

El General de División, Melanio Salomón Servín, director general de la Digemabel, en conversación con InfoNegocios explicó que la institución está legalmente encargada del control de materiales sensibles para la seguridad nacional. “Somos la institución del Estado responsable del manejo genérico de materiales controlados, como armas, municiones, explosivos, productos químicos precursores y juegos pirotécnicos”, afirmó.

Esta atribución está respaldada por la Ley N.º 7411/2024, que regula en detalle el uso y control de estos insumos. Todo el seguimiento se realiza mediante el Sistema Integrado de la Dimabel (SID), que permite rastrear cada producto desde su ingreso al país hasta su destino final, ya sea para una cantera o una unidad de seguridad.

Pero más allá del control, el Gral. Servín recalcó la dimensión económica del trabajo de Digemabel: El explosivo es un material fundamental dentro del esquema económico de un país. Solo en 2024 se importaron más de dos millones de kilos de explosivos, de los cuales el 98% se utiliza para la explotación de piedras, actividad base para la fabricación de cemento, materiales de construcción, entre otros.

Esta importación masiva, autorizada y monitoreada por Dimabel, representa un movimiento económico de aproximadamente G. 100.000 millones al año. Si se suman los productos químicos precursores y los artículos pirotécnicos, el volumen total asciende a unos G. 170.000 millones anuales. “Porque si falta explosivo para las construcciones del país, imagínense la implicancia transversal económica que tiene, enfatizó.

En medio de esa realidad, la dirección también produce. La planta de Piribebuy cuenta con 16 máquinas de fabricación de municiones que tienen casi 40 años de antigüedad. La industria bélica es muy dinámica, aparecen nuevas herramientas y maquinarias más eficientes y económicas, señaló el general, explicando que la capacidad operativa actual está reducida al 20%. Aun así, esa producción conforme a las posibilidades es destinada en principio a las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, la Senad y otras instituciones de seguridad del Estado.

La novedad para este año es histórica en el sentido de que, por primera vez, la Digemabel destinará recursos propios para adquirir insumos para la producción de municiones. “Del recurso genuino de la institución se previó para este año G. 11.000 millones para la compra de insumos de municiones”, reveló Servín. “Por primera vez se está previendo hacer adquisiciones con fondos propios para los organismos de seguridad del Estado”, añadió.

La institución funciona bajo la Fuente 30, lo que significa que es una institución autosustentable que financia sus operaciones con ingresos propios. Esto le permite no solo mantener su estructura operativa, sino acompañar el crecimiento del mercado. “Estamos controlando una de las patas fundamentales para que un país sea seguro, que son las armas, las municiones y los explosivos”, afirmó el General.

Además, el país comienza a dar señales de exportación en el rubro bélico. En 2023, una empresa nacional –Serpico– inició el envío de partes y accesorios de armas a Estados Unidos. Aunque de pequeña escala, marca un precedente para la industria nacional.

Mientras tanto, Dimabel sigue recorriendo todo el país, regulando, fiscalizando y proyectando nuevas inversiones. Como lo expresa su director: “Somos una pieza fundamental, aunque muchas veces no estemos en el radar público”.

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