Elegir un par de zapatos suele ser una cuestión de gustos. Nos fijamos en el diseño, el color, si combina con nuestra ropa o si está de moda. Pero hay algo que muchas veces dejamos para el final: qué tan bien les hace a nuestros pies. Y aunque parezca un detalle menor, pasar muchas horas con un calzado inadecuado puede terminar pasando factura a nuestro cuerpo.
Los pies nos sostienen durante todo el día, nos llevan de un lugar a otro y soportan nuestro peso en cada paso. Por eso, elegir bien qué usamos no debería ser solamente una cuestión de comodidad o estética. La podóloga Solange Llanes recordó que “el pie es la base de sustento de todo nuestro cuerpo” y advirtió que un zapato inadecuado puede provocar desde callos, durezas y uñas encarnadas hasta alterar nuestra forma de caminar y generar molestias en las rodillas, las caderas y la columna.
Entonces, ¿qué debemos mirar antes de comprar un calzado? Para la especialista, hay tres aspectos que no deberían pasarse por alto: la suela, la horma y la sujeción. La primera debe ofrecer una buena amortiguación, pero también permitir que el pie se mueva naturalmente. La horma tiene que respetar su forma, sin apretar los dedos ni limitar su movimiento. Por último, el talón debe quedar firme y el empeine bien sujeto, ya sea con cordones, velcro o hebillas.
No todos los zapatos son para cualquier ocasión
Si pasamos gran parte del día de pie o caminando, elegir un calzado adecuado se vuelve todavía más importante. En estos casos, Llanes recomendó buscar modelos que ofrecen amortiguación y estabilidad, preferentemente con materiales transpirables que ayuden a evitar la humedad y la aparición de hongos.
Las clásicas “zapatillas”, tan habituales para estar en casa o salir en verano, también merecen atención. Aunque son prácticas y pueden utilizarse en momentos puntuales, no son la mejor alternativa para caminar durante muchas horas. “Ese tipo de calzado no sujeta el talón y obliga a los dedos a hacer “garra” para retenerlo”, explicó la podóloga. Este movimiento repetido puede modificar la marcha y favorecer lesiones con el tiempo. Para andar por casa, recomienda optar por un calzado con buena suela y contrafuerte para el talón.
Lo mismo ocurre con los calzados deportivos. No todas sirven para cualquier actividad. Las de running están pensadas para acompañar el movimiento hacia adelante y amortiguar el impacto, mientras que las de gimnasio o las utilizadas en deportes de raqueta necesitan ofrecer mayor estabilidad lateral. Elegir un modelo que no corresponde a la actividad puede aumentar el riesgo de esguinces, tendinitis y sobrecargas musculares.
El momento de comprar también importa
Un detalle que quizás no todos conocen es que el horario puede influir al momento de elegir zapatos. Llanes aconsejó ir de compras a última hora de la tarde, ya que los pies suelen aumentar ligeramente de volumen después de varias horas de actividad. De esta manera, es menos probable que un calzado que parecía cómodo por la mañana termine apretando al final del día.
¿Y qué pasa con los tacones? Aunque siguen siendo protagonistas de muchos looks, también conviene prestar atención a su altura. Para el uso diario, la especialista recomendó modelos de base ancha y entre 2 y 5 centímetros. Los que superan los 7 centímetros deberían reservarse para ocasiones especiales y por períodos breves, porque desplazan el peso hacia la parte delantera del pie y pueden favorecer la aparición de juanetes y dolores en esa zona.
Por último, si caminar comienza a generar molestias frecuentes, si las suelas de los zapatos se desgastan de manera desigual o si existen condiciones como diabetes y enfermedades vasculares, es importante consultar con un podólogo. Una evaluación de la pisada permite conocer cómo se distribuye el peso y determinar si se necesita algún tipo de soporte o plantilla personalizada.
Llanes también recordó que el cuidado de los pies no termina en la elección de los zapatos. La higiene, la hidratación y la limpieza de los calzados forman parte de una rutina que muchas veces dejamos de lado. Como señaló la especialista, “el cuidado de nuestros pies no es solo una cuestión de estética, sino que es cuestión de salud y la prevención siempre va a ser nuestro mejor aliado”.
Al final, no se trata de renunciar a los zapatos que nos gustan, sino de aprender a elegirlos mejor. Porque nuestros pies nos acompañan todos los días y prestarles atención es también una forma de cuidar nuestro bienestar.