Según Gastón Fariña, propietario de la marca, el inicio de Gami se dio a través de una experiencia familiar. “Desde muy joven estuve involucrado en el manejo de clientes, productos y puntos de venta, lo que me permitió conocer muy bien el funcionamiento del mercado. Siempre me gustó mucho la distribución y tenía como objetivo personal algún día poder distribuir un producto propio. Fue así como identifiqué el caso de las gomitas. Todas las opciones disponibles en el mercado eran 100% importadas, lo que mostraba una oportunidad interesante para desarrollar una industria local en esa categoría”, relató.
“Eso nos impulsó a apostar por el desarrollo de una industria local capaz de competir en calidad, presentación y sabor, ofreciendo una alternativa paraguaya dentro de una categoría muy popular”, agregó.
El proyecto, que hoy ya tiene presencia en varios puntos del país, requirió más de cuatro años de investigación, desarrollo y pruebas técnicas. “En ese proceso fue necesario importar ciertas materias primas específicas que anteriormente no estaban disponibles en el mercado paraguayo. La selección de ingredientes y proveedores se basó principalmente en la calidad, la consistencia del producto y la seguridad alimentaria, factores fundamentales para garantizar un producto estable y confiable para el consumidor”, detalló Fariña.
“Fue un proceso largo y minucioso. Lo principal siempre fue la calidad y la estabilidad del producto. Necesitábamos garantizar consistencia y seguridad alimentaria para que el consumidor reciba siempre la misma experiencia”, explicó.
Detrás de cada paquete de gomitas hay un proceso altamente técnico que involucra maquinaria especializada y un control riguroso de cada etapa. La producción inicia con dos grandes mezcladoras industriales: en una se realiza la cocción del azúcar y jarabes, mientras que en la otra se prepara la disolución de la gelatina. Ambas fases deben alcanzar condiciones muy precisas antes de integrarse en la mezcla final.
La mezcla resultante se deposita en una tolva dosificadora importada, capaz de distribuir el producto en moldes especialmente diseñados. Estos moldes, según Fariña, “son clave para garantizar la forma, el desmolde y la textura final”. Tras la dosificación, las gomitas pasan por una cámara fría para su solidificación; luego son desmoldadas, recubiertas según la variedad y finalmente empaquetadas en máquinas automáticas.
“Actualmente contamos con distribución propia en el departamento de Alto Paraná, que es donde se encuentran nuestros orígenes como empresa familiar dedicada a la distribución de productos de consumo masivo. Paralelamente, estamos trabajando en acuerdos con distintas cadenas de supermercados del país para ampliar la presencia de la marca”, mencionó Fariña.
Además, proyectan incorporar distribuidores regionales para cubrir progresivamente todo el territorio nacional. Hoy cuentan con una capacidad de producción mensual de aproximadamente 3.000 displays, cada uno compuesto por 12 paquetes, aunque ya se trabaja en ajustes para aumentar el volumen debido a la buena recepción del mercado.
Por otro lado, Gami Gomitas ya prepara nuevas variedades dentro de la misma categoría, incluyendo gomitas ácidas y nuevos sabores, y proyecta expandirse hacia otras líneas de golosinas. “Queremos construir una marca cercana al consumidor, con productos de calidad y una identidad propia que conecte especialmente con el público infantil y familiar. La meta es que, cuando las personas piensen en gomitas, también piensen en una marca producida en Paraguay”, resaltó.