Mcal. López y Venezuela será la nueva intersección del “entretenimiento” (con Mediterráneo y Rolandi)

Tras una importante inversión de US$ 500 mil, el Complejo Mediterráneo ultima detalles para su traslado a una nueva propiedad ubicada sobre  la avenida Mariscal López y Venezuela, que está previsto para finales del mes de setiembre próximo.
En su nueva “casa”, ofrecerá tres salones de evento con capacidad para 700 personas en total y estacionamiento para más de 250 vehículos.
José Carlos Grillón, propietario de la firma, comentó que también el restaurante Rolandi se trasladará al predio de 6 mil m2, pero recién a inicios del 2015.
El mismo tendrá capacidad para unas 190 personas y más salones privados que los que actualmente ofrece.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.