Medición de la pobreza a nivel distrital: menor incidencia se concentra en el área metropolitana y centros urbanos

(Por SR) La pobreza multidimensional ahora puede observarse con mayor precisión territorial. El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó por primera vez los resultados del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para los 263 distritos del país y reveló diferencias marcadas entre los municipios, principalmente en las condiciones de acceso a servicios, vivienda, ambiente, educación y seguridad social.

El contraste es contundente: Fernando de la Mora registra una incidencia de pobreza multidimensional de apenas 0,9%, mientras que Puerto Pinasco llega al 82,2%. Entre ambos extremos se despliega un mapa con realidades muy diferentes y necesidades igualmente diversas.

Celso Ovando, especialista en Estadísticas de Bienestar del INE, explicó a InfoNegocios que el objetivo de esta nueva medición es precisamente identificar cómo se distribuyen las privaciones en el territorio. En ese sentido, aclaró que los resultados tienen un carácter descriptivo: “Permiten identificar la distribución territorial de la pobreza multidimensional y las principales privaciones asociadas”.

El especialista remarcó, además, que el IPM distrital no fue diseñado para determinar por qué existen esas diferencias. “Estas respuestas tienen un carácter descriptivo y no buscan explicar las causas del fenómeno”, señaló, y aclaró que, para establecer relaciones causales, sería necesario incorporar otros factores económicos, sociales, históricos y territoriales.

Los distritos con menor incidencia se concentran principalmente en el área metropolitana y en otros centros urbanos. Luego de Fernando de la Mora (0,9%), aparecen Lambaré (1,3%), Villa Elisa (1,6%), San Lorenzo (2%), Asunción (2,5%), Ñemby (2,7%), Pilar (3,1%), Mariano Roque Alonso (3,2%) y San Antonio (3,4%).

En el otro extremo, las mayores incidencias se concentran principalmente en la Región Occidental y en algunas zonas de la Región Oriental. Puerto Pinasco encabeza el listado con 82,2%, seguido por Teniente Esteban Martínez (78,3%), Tte. 1.º Manuel Irala Fernández (75,3%), General José María Bruguez (69,8%), Mariscal José Félix Estigarribia (64%), Itacuá (61,2%), Alto Verá (60,2%), Boquerón (59,6%), Bahía Negra (59%) y Cerro Corá (55,2%).

Pero el valor de esta medición no reside solamente en ordenar los distritos según su porcentaje de pobreza. Ovando señaló que “no necesariamente existe una dimensión única que explique por sí sola la pobreza multidimensional, ya que esta surge de la acumulación de privaciones”.

Por eso, el nuevo mapa permite observar cuáles son las dimensiones en las que se acumulan las mayores brechas y qué problemas concretos aparecen detrás de los porcentajes.

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) Distrital, elaborado con datos del Censo 2022, analiza las privaciones de los hogares mediante 13 indicadores agrupados en cuatro dimensiones: Trabajo y Seguridad Social, Vivienda y Servicios, Ambiente y Educación. La medición considera aspectos como la falta de ingresos y protección social, las condiciones inadecuadas de las viviendas, el acceso limitado a agua y saneamiento, y los rezagos educativos.

Servicios básicos, el gran desafío chaqueño

Los resultados muestran que los niveles elevados de pobreza multidimensional en los distritos del Chaco están asociados principalmente con una mayor concentración de privaciones en las dimensiones de Ambiente y de Vivienda y Servicios.

Ovando explicó que “las mayores brechas a nivel distrital se observan principalmente en la dimensión de Vivienda y Servicios y en la dimensión de Ambiente, debido a las diferencias territoriales en el acceso a servicios básicos e infraestructura”.

Entre los principales indicadores aparece la eliminación de residuos. Las prácticas inadecuadas o la falta de servicios para eliminar la basura registran niveles de privación del 35,97% en Presidente Hayes, del 32,11% en Boquerón y del 48,03% en Alto Paraguay.

También sobresale la falta de saneamiento mejorado, con niveles de privación que van del 29,13% al 37,83%, además del uso de carbón o leña para cocinar, cuyos porcentajes se sitúan entre el 31,39% y el 35,81%. En cuanto al acceso a agua mejorada, la privación alcanza el 28,29% en Boquerón y el 26,24% en Presidente Hayes.

En este punto, el jefe del Departamento de Estadísticas Ambientales del INE identificó cuáles son los indicadores más críticos: “Corresponden a la falta de saneamiento mejorado, las prácticas inadecuadas o la falta de servicios para la eliminación de basura, el uso de carbón o leña para cocinar y la falta de acceso a agua mejorada”.

El mapa de privaciones también muestra que las brechas no se limitan a la infraestructura y los servicios básicos.

En la dimensión de Trabajo y Seguridad Social, entre la población en situación de pobreza multidimensional se observan niveles importantes de dependencia por perceptor de ingresos, con porcentajes que oscilan entre el 20,13% y el 25,88%, además de la falta de acceso a jubilación o pensión.

La educación constituye otra de las áreas con rezagos. La educación obligatoria incompleta y el analfabetismo registran porcentajes de entre el 18,34% y el 19,97%, a lo que se suma la escolarización atrasada.

Así, la medición permite entender que dos distritos con niveles similares de pobreza pueden tener problemas diferentes y, por lo tanto, requerir respuestas públicas distintas.

Un “GPS” para decidir dónde invertir

El principal aporte del nuevo IPM distrital está justamente en llevar la medición hasta el nivel municipal. La herramienta fue construida a partir del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022 y del Censo Indígena 2022, lo que permitió obtener información que no estaba disponible con ese nivel de desagregación.

Para Ovando, más que hablar de un descubrimiento, corresponde hablar de un nuevo aporte estadístico. “El principal aporte es que ahora se puede conocer qué carencias afectan a cada distrito, lo que muestra que cada territorio tiene necesidades diferentes”, sostuvo.

Esta información puede convertirse en una herramienta para mejorar la focalización de las políticas públicas. “El IPM distrital permite identificar los indicadores en los que se concentran las mayores privaciones de cada territorio, lo que facilita que los municipios y el Gobierno orienten sus políticas e inversiones hacia necesidades concretas”, explicó.

Por ejemplo, los distritos con fuertes carencias de agua, saneamiento o eliminación de basura podrían priorizar inversiones en servicios básicos, mientras que aquellos con mayores rezagos educativos o laborales podrían orientar sus esfuerzos hacia la educación, la capacitación y el empleo.

De esta manera, el nuevo mapa de pobreza no solo muestra dónde están los hogares con mayores privaciones, sino también qué tipo de carencias enfrenta cada territorio. El desafío ahora será convertir ese mayor nivel de información en políticas públicas capaces de responder con mayor precisión a las necesidades de cada distrito.