Pese a ser uno de los más calurosos, Paraguay es el país que menos helado consume

El departamento comercial de la cadena de heladerías Amandau dió a conocer datos estadísticos sobre el consumo de helado en nuestro país, en comparación a los demás países de la región.
Según el informe, anualmente se consumiría en el país un volumen global del orden de los 6.500.000 de litros, es decir que el consumo per cápita anual sería inferior a 1 litro.
El líder en la región es Chile, con un consumo de 10,4 litros de helado por persona por año, lo que representa diez veces el consumo de Paraguay, pese a tratarse de un país más frío, aunque con un nivel adquisitivo más elevado.
Le sigue Argentina (4,3 litros por persona), Brasil (1,9 litros por persona) y Uruguay (3,5 litros anuales por persona).
Jorge Leoz, titular de la empresa, asegura que si se dieran las condiciones adecuadas, el consumo de helado en el país podría hasta cuadruplicarse en los próximos años, en términos per cápita, equiparándose de esta manera a mercados como el uruguayo o el argentino, aunque aún muy por debajo del chileno.
Esto dependerá en gran medida, del rumbo de la economía que puede repercutir o no en una baja de la pobreza, en la inclusión de más gente en el mercado laboral y en una ampliación de la clase media.

El e-commerce local se acerca a US$ 3.000 millones y al 5% del PIB (apunta a llevar las ventas a mercados internacionales)

(Por MV) El comercio electrónico paraguayo entra en una nueva etapa. Con un mercado que este año podría superar los US$ 3.000 millones y acercarse al 5% del PIB, el sector busca seguir consolidando las ventas digitales dentro del país y avanzar hacia un modelo de comercio electrónico transfronterizo que permita a las empresas locales colocar sus productos en mercados regionales e internacionales.

Ciudad del Este ya no es la ciudad que el país cree conocer

(Por Carlos Gómez Núñez) Me fui de Ciudad del Este a los doce años y volví siendo adulto, con una convicción que en ese momento no era fácil de explicar en Asunción: que esta ciudad iba a ser mucho más que la ciudad de las compras. Hoy, cuando en la capital todavía se habla de Alto Paraná como un mercado secundario, me da la sensación de que la conversación pública va bastante atrás de lo que está pasando en la calle. Y esa distancia, a mi criterio, es la oportunidad.