Productoras de alimentos y farmacéuticas predominan entre las que buscan protección de propiedad intelectual

(Por CDT) A diferencia de lo que ocurría en el pasado en Paraguay, en la actualidad existe conciencia acerca de la necesidad de registrar marcas, patentes de invención y otros para proteger los derechos de propiedad intelectual, un bien intangible que, en algunos casos, es el activo más valioso de una empresa.

Las marcas comerciales que identifican a los productos, los modelos y diseños industriales y las patentes de invención, son los bienes intangibles que deben ser registrados ante la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi). Es la manera que tiene un productor, un emprendedor, un creador o un inventor de proteger el fruto de su esfuerzo intelectual y percibir un beneficio económico por su usufructo por terceros.

“Históricamente las empresas locales no les daban importancia a sus derechos de propiedad intelectual. Lamentablemente Paraguay fue reconocido por mucho tiempo como un país pirata donde algunas personas se dedicaban más a la falsificación de productos y no registraban la marca comercial o si la registraban lo hacían con el interés de beneficiarse más adelante a través de la transferencia a sus reales propietarios”, afirmó Ada Torres, vicepresidenta de la Cámara Paraguaya de la Propiedad Intelectual (Campi).

Esa imagen cambió porque hoy abundan las empresas productoras, cuyos propietarios se dieron cuenta de que sus empresas pueden adquirir un gran valor, específicamente en lo referente a los registros de marcas comerciales.

“Las que trabajan en un marco de legalidad recurren a la Dinapi, la institución que regula la protección de estos derechos, y lo hacen tanto empresas de servicios como productoras de alimentos sobre todo y farmacéuticos”, dijo Torres.

La principal razón de esta predominancia es que la comercialización de productos farmacéuticos y de alimentos requieren de una autorización especial del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social a través del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (Inan), que regula la comercialización de productos alimenticios, y de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa), que se encarga de los productos farmacéuticos y domisanitarios.

“Como hoy son numerosas las empresas que se dedican a la fabricación de productos alimenticios se ven en la necesidad de proteger sus marcas a fin de evitar que un tercero les copie y se beneficie con el fruto de su sacrificio porque cuesta posicionar una marca en el mercado. Muchas veces la marca es el mayor activo de una empresa, habla de la calidad del producto”, manifestó la abogada.

¿Quiénes registran más?
Los propietarios de las marcas comerciales son quienes más recurren a registrar, no porque haya mayor interés o conciencia entre ellos, sino porque son la propiedad intelectual más abundante. La Dinapi otorga el título de propiedad por un plazo de 10 años, y hay que renovarlo después de ese plazo. A ese organismo acuden los abogados o agentes porque los trámites exigen la asistencia de un profesional.

¿Cómo estimular el registro? “Lo más importante que les hacemos saber a los propietarios es que desde el momento que registran, ya sea una patente, un producto nuevo, un invento o una marca comercial, son los únicos autorizados a utilizar, y con eso consiguen monetizar la obra de su intelecto. Puedo autorizar a otras personas a que hagan uso de eso y me paguen por ello. Esa es la forma de incentivar”, reveló Torres.

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