Según el informe de Situación Financiera presentado por la cartera de Economía, el déficit acumulado alcanzó G. 3,24 billones (US$ 494,9 millones), mientras que el resultado fiscal anualizado se ubicó en -2,0% del PIB.
Uno de los principales factores detrás del resultado fue el comportamiento de los ingresos. En el primer trimestre, los ingresos totales registraron una caída de 1,5%, explicada principalmente por la contracción del 38,4% de los recursos provenientes de las entidades binacionales.
En ese sentido, el director general de Política Macrofiscal, Rolando Sapriza, explicó que la reducción de los recursos provenientes de las binacionales se explica por dos razones: la primera es el mayor consumo interno de la energía producida, lo que se traduce en menor compensación por la cesión de energía; la segunda razón es la apreciación cambiaria, que se traduce en menores guaraníes recibidos al tipo de cambio vigente.
Este retroceso se dio a pesar de una mejora en la recaudación tributaria, que creció 3,2% en el trimestre, con un repunte importante en marzo. “Los ingresos tributarios vienen mostrando una dinámica positiva, con un crecimiento interanual del 11,7% en marzo”, detalló el director.
El impulso estuvo liderado por los impuestos internos, que acumularon un crecimiento de 10,2%, principalmente por el aporte del IVA, el Impuesto a los Dividendos y el Impuesto a la Renta Empresarial, en línea con el dinamismo de la actividad económica.
En contraste, los impuestos vinculados al comercio exterior mostraron una contracción acumulada del 6%, lo que limita el crecimiento global de la recaudación. En su momento, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios atribuyó los valores negativos a la depreciación del dólar frente al guaraní, lo que afecta los ingresos aduaneros al reducir el valor en guaraníes de las operaciones de importación.
“Con respecto a las proyecciones de ingresos tributarios, estamos esperando un crecimiento en torno al 8%. Hubo un repunte importante en el mes de marzo; inclusive, se registró un crecimiento interanual en Aduanas”, agregó.
El gasto público
Del lado del gasto, el MEF destacó que el crecimiento se mantiene en una senda de contención, con una expansión de 7,0% en el primer trimestre, por debajo de los niveles observados en años anteriores.
“El gasto total mantiene una desaceleración respecto a años previos, lo que refleja un esfuerzo de contención”, señaló Sapriza, al comparar con el crecimiento de 11,4% registrado en el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, el gasto sigue impulsado por componentes rígidos. Las remuneraciones crecieron 9,3%, con fuerte incidencia de sectores como educación, seguridad y salud. A esto se suman las prestaciones sociales y transferencias, que mostraron incrementos relevantes, especialmente en programas como Hambre Cero, así como en jubilaciones y otros programas sociales.
En paralelo, la inversión pública alcanzó G. 1,07 billones (US$ 163,8 millones), con niveles de ejecución similares a años anteriores y con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como principal ejecutor.
En términos de composición, Sapriza explicó que el deterioro del resultado fiscal responde principalmente a la menor participación de los ingresos en relación con el PIB. “El peso de los ingresos respecto al PIB cayó de 3,2% el año pasado a 3% este año, mientras que el gasto se mantiene en torno al 3,5%”, indicó.
Esta dinámica derivó en un resultado operativo de -0,5% y en un déficit que se mantiene en niveles similares al año pasado.
En el frente macroeconómico, el contexto sigue siendo favorable, con una economía que creció 6,6% en 2025 y que mantiene un ritmo de expansión moderado en los primeros meses de 2026, acompañado de inflación contenida y estabilidad cambiaria. Queda por ver cómo se comportan los próximos meses, atendiendo a la presión inflacionaria y a la dinámica del dólar.
Así, el arranque fiscal del año deja como señal que la consolidación avanza, pero sigue dependiendo de la recuperación de los ingresos, especialmente aquellos no tributarios, teniendo en cuenta que el gasto continúa condicionado por gastos rígidos, compromisos estructurales y programas sociales en expansión.