Recientemente, el Parlamento Europeo solicitó al Tribunal de Justicia de la UE revisar la legalidad del acuerdo, un trámite que detiene temporalmente su entrada en vigor y evaluará si limita la capacidad de Europa para aplicar políticas ambientales y de protección al consumidor. A pesar de esta pausa, Moody’s Ratings considera que el acuerdo es positivo para la calidad crediticia de los países del Mercosur y para sectores estratégicos, al mejorar el acceso a mercados europeos, fomentar la inversión y diversificar los destinos comerciales.
Paraguay, con su economía fuertemente orientada a la agricultura, se beneficiará especialmente de la eliminación de aranceles sobre carne, soja y etanol. Las cuotas específicas para carne vacuna y etanol fortalecerán al sector agroindustrial, un pilar del PIB y del empleo, mientras que un mayor flujo de exportaciones mejorará la liquidez externa y la posición financiera del país.
Argentina será uno de los países donde los efectos soberanos serán más acotados. En medio de un proceso de ajuste macroeconómico, los beneficios directos sobre la economía serán limitados, pero el acuerdo fortalecerá los lazos comerciales con la UE, impulsando las exportaciones y la entrada de divisas. Sin embargo, la fuerte demanda de importaciones durante la transición económica puede moderar estos efectos sobre las cuentas externas.
En Brasil, el impacto será más tangible. La apertura de cuotas para productos agrícolas y minerales, junto con la eliminación gradual de los altos aranceles sobre bienes europeos, potenciará la competitividad de su economía y permitirá diversificar exportaciones más allá de China y Estados Unidos. La agroindustria y las energías renovables podrían ver un incremento en la inversión extranjera directa, consolidando al país como un actor clave en el comercio global.
Por su parte, Uruguay también verá un impulso en su economía, con ganancias tanto en agricultura como en recursos naturales y servicios. Estimaciones oficiales proyectan un crecimiento acumulado del PIB de más de 1,5 puntos porcentuales hacia 2040, acompañado de mayor empleo y mejoras salariales. La integración europea fortalecerá la inversión extranjera y la participación uruguaya en cadenas globales de valor.
Para Moody’s, aunque los beneficios inmediatos estarán limitados por el proceso de ratificación y los desafíos políticos en ambas regiones, la firma destaca que el acuerdo ofrece una plataforma sólida para diversificar mercados, atraer inversiones y reforzar la estabilidad financiera de los países del Mercosur.
El desafío ahora será traducir estas oportunidades en resultados concretos, equilibrando la apertura comercial con el cumplimiento de compromisos ambientales y sociales, y aprovechando la ventana que la UE y el Mercosur abren para consolidar a la región en la economía global.