El indicador principal se compone de dos subíndices que muestran percepciones diferenciadas: el Índice de Situación Económica (ISE), que se ubicó en 39.09 puntos y evalúa la percepción actual de los consumidores sobre su economía personal y la del país; y el Índice de Expectativas Económicas (IEE), que alcanzó 64.29 puntos y mide el optimismo sobre la situación económica futura en un horizonte de un año.
En el contexto regional, Paraguay, con un 51.6%, ocupa una posición destacada ubicándose en segundo lugar. Brasil lidera con un índice muy elevado del 90.2%, seguido a mayor distancia por Argentina con un 45% y Chile con un 44%.
El comportamiento del consumidor paraguayo muestra un giro hacia la prudencia. Se registró un aumento en la intención de ahorro, con un 29.5% de los encuestados manifestando esta predisposición, lo que representa un incremento de 6.5 puntos porcentuales respecto a noviembre.
En cuanto al gasto en bienes durables, se observa un patrón de consumo selectivo. La intención de compra mensual aumentó para electrodomésticos y autos, pero disminuyó para casas y motos. En la comparación interanual, casi todas las categorías muestran caídas.
El consultor Mauricio Larrosa mencionó que mantener un índice por encima del 50% no es un hecho aislado, sino parte de una "tendencia positiva" consolidada en datos reales. Larrosa destacó varios factores clave, comenzando por una recuperación muy sostenida del consumo masivo de la canasta básica, lo que para el experto es un indicador sólido de una recuperación económica importante.
Además de los bienes de primera necesidad, el consultor señaló que hay otros bienes que también están creciendo de manera sostenida. Finalmente, subrayó que el entorno de estabilidad macroeconómica está ayudando a la fluidez del turismo y de los negocios, generando un mayor movimiento económico que finalmente se refleja en el consumo.
Paraguay culminó el 2025 con un consumidor que, aunque más cauteloso y orientado al ahorro, mantiene expectativas optimistas de cara al futuro.