El impulsor de la iniciativa fue Lucas Cardozo, quien recuerda que en aquellos años “éramos pocos los que teníamos esta marca de auto”. A diferencia de otras marcas más masivas, tener un Subaru implicaba ser “fanático o apasionado”, afirmó. Esa exclusividad fue, justamente, el germen del club.
La idea inicial fue crear un grupo que uniera a los propietarios bajo un mismo nombre y una misma identidad. En ese mismo 2013 diseñaron el logo que aún hoy los representa y comenzaron a organizar encuentros informales. Primero se hicieron visibles en Facebook y, con el crecimiento de las redes sociales, sumaron Instagram, donde hoy congregan a miles de seguidores.
Con el paso del tiempo, el grupo dejó de ser solo un círculo de amigos para consolidarse como una comunidad organizada. Crearon remeras identificatorias, ploteos con el logo del team y un grupo de WhatsApp que funciona como centro de coordinación para actividades y encuentros. “Cuando hay alguna actividad se comunica ahí y nos reunimos”, explicó Cardozo.
El requisito para formar parte es ser poseedor de un vehículo Subaru, sin importar el modelo o el año. Pueden ser autos deportivos, versiones clásicas o camionetas. “Fanáticos hay muchos, pero poseedores no tanto”, señaló. Esa condición refuerza el sentido de pertenencia y la identidad del grupo.
Actualmente, el club mantiene un promedio cercano a los 100 integrantes. El número varía con el tiempo —algunos venden sus vehículos y dejan el grupo, mientras nuevos propietarios se suman—, pero la base se mantiene sólida. Cardozo se presenta como creador y presidente del Subaru Team Paraguay, rol que ejerce desde su fundación, administrando las redes sociales y coordinando las actividades.
La agenda del club combina encuentros sociales con participación activa en el deporte motor. Los integrantes suelen asistir en caravana a fechas de rally o actividades en el autódromo, y varios miembros compiten en modalidades como el “track day” o el tradicional “¼ de milla”. El propio Cardozo es corredor y representa al team en competencias, llevando el nombre del grupo a pista.
Pero no todo gira en torno a la velocidad. También organizan exposiciones estáticas y reuniones en espacios públicos como la Costanera, donde alinean sus vehículos y comparten con el público. Los encuentros son abiertos: seguidores, curiosos y familias pueden acercarse, sacarse fotos e incluso —en algunos casos— conocer el interior de los autos. “Hay muchos fanáticos, inclusive niños que quieren ir a mirar. Eso es libre”, comentó.
El club cuenta además con el acompañamiento del representante oficial de la marca en Paraguay, Tokio Motor, cuyo director es Aldo Cresta.
A 13 años de aquel inicio casi artesanal, el Subaru Team Paraguay sigue creciendo sobre la misma base de amistad, pasión y sentido de comunidad. Cardozo aprovecha cada espacio para invitar a los subaristas a sumarse y a los fanáticos a seguir sus redes. Porque, como nació en 2013, el club no se trata solo de autos, sino de sentido de pertenencia.