Según la base global de datos, Numbeo, Asunción se ubica como una de las ciudades de América Latina donde es posible vivir con mayor comodidad relativa sin necesidad de ingresos elevados. De acuerdo con un informe difundido ampliamente en distintos análisis de costo de vida, la capital paraguaya permite cubrir vivienda, transporte y alimentación con un ingreso mensual que oscila entre US$ 1.000 y US$ 1.300, una cifra sensiblemente menor a la requerida en otras grandes urbes de la región.
Ciudades como Montevideo encabezan el ranking de las más caras, con un costo mensual estimado de entre US$ 1.900 y US$ 2.500 para mantener un nivel de vida cómodo. Le siguen São Paulo, con valores que van de US$ 1.800 a US$ 2.400; Ciudad de México, con un rango de US$ 1.600 a US$ 2.200; y Panamá, donde el costo se sitúa entre US$ 1.700 y US$ 2.300. En todos estos casos, el peso del alquiler, el transporte y los servicios básicos eleva significativamente el presupuesto mensual necesario.
Dentro del grupo de ciudades más accesibles, además de Asunción, se destacan Santo Domingo, con un costo estimado de entre US$ 1.050 y US$ 1.600; La Paz, que se mantiene entre US$ 900 y US$ 1.200; y las ciudades ecuatorianas de Quito y Guayaquil, con rangos de US$ 1.050 a US$ 1.550. Este escenario posiciona a la capital paraguaya como una alternativa atractiva tanto para residentes locales como para extranjeros que buscan equilibrio entre ingresos y calidad de vida.
La economista Gloria Ayala Person advirtió, sin embargo, que el concepto de “vivir cómodamente” suele prestarse a confusiones. “Cuando hablamos de vivir cómodamente, especialmente en una ciudad como Asunción, no nos referimos a lujos extremos ni a ostentación”, agregó.
A su criterio, vivir cómodamente significa tener la capacidad de cubrir con tranquilidad las necesidades básicas, acceder a educación, salud y esparcimiento, y mantener un equilibrio entre lo económico y lo personal. “No hablamos de tener dinero suficiente para no preocuparse ni de evitar la disciplina financiera. Cualquier estilo de vida que consume más de lo que el ingreso puede sostener termina generando estrés y desequilibrio”, señaló.
En ese sentido, subrayó que Asunción tiene costos más bajos que otras capitales, pero eso no garantiza bienestar automático si no existe una buena organización financiera. Según la economista, una persona sola que alquila un departamento en un barrio de clase media, sale ocasionalmente a comer, cuenta con servicios básicos, internet y un celular moderno, puede considerarse dentro de una clase media cómoda si su presupuesto es sustentable.
“Si además tiene un auto en cuotas, paga seguro, combustible, asiste a una universidad privada o a un gimnasio, entonces la comodidad real depende de que los ingresos cubran los gastos con holgura, permitan ahorrar al menos un 10% mensual y sostener un fondo de emergencia”, detalló.
En ese marco, Ayala Person estima que para ese estilo de vida en Asunción se requieren alrededor de G. 8 millones mensuales. “Vivir cómodamente no es gastar en todo lo que se puede pagar, sino ordenar prioridades y planificar. La verdadera comodidad es sentir control sobre los recursos y que el dinero esté al servicio del bienestar y los objetivos personales”, concluyó.