“Antes competíamos con el vecino; hoy competimos con plataformas globales”, explicó Javier Benítez Duarte, socio de la firma, para resumir cómo la economía paraguaya evolucionó en las últimas tres décadas. En los años 80, Paraguay vivía con menor estabilidad macroeconómica, un sistema financiero aún en consolidación y un acceso al crédito limitado y costoso. El crecimiento estaba concentrado en sectores tradicionales: agro, comercio fronterizo y construcción.
El contexto de entonces marcó generaciones. “Si hoy tenés entre 30 y 40 años, probablemente no dimensionás que a tu padre le costó mucho más financiar tu educación y celebraciones que lo que vos hoy podés hacer por tus hijos. Tenía menos herramientas, menos crédito y menos alternativas de ingreso”, recordó Benítez. Las vacaciones eran esporádicas, muchas veces dentro del país, y tener un televisor color era un logro significativo. El ahorro y la planificación familiar eran prioritarios frente a la inestabilidad.
Hoy la realidad es diferente. Paraguay goza de estabilidad macroeconómica, inflación controlada y acceso masivo a crédito, tarjetas y financiamiento en cuotas. La educación, la tecnología, los viajes internacionales y las experiencias culturales forman parte de la canasta aspiracional de las familias jóvenes. Para las empresas, la ventaja competitiva ya no depende únicamente de capital, ubicación o mercadería, sino de gestión, información y capacidad de adaptación.
La firma, quizás sin la intención de formarse como tal empezó con Don Manuel Benítez González quien ha acompañado este cambio generacional. Comenzó con contabilidad manual y un pequeño equipo, y con los años se consolidó bajo el liderazgo de Oscar Benítez Codas. Trabajó como miembro de KPMG Paraguay hasta el 2001 y, luego del corralito argentino, decidió operar como corresponsal internacional manteniendo su identidad local: “No somos tan extranjeros que no conocemos el Paraguay, y no somos tan locales que no sabemos cómo funciona el mundo”, dice Javier Benítez.
Hoy BCA cuenta con 250 profesionales y un crecimiento sostenido, atendiendo tanto a empresas familiares como a corporativos internacionales. La firma se especializa en interpretar la visión de los jóvenes empresarios y traducirla para las generaciones anteriores, facilitando la comunicación entre distintas visiones de negocio en familias empresarias. También ha acompañado a comunidades emergentes, como las colonias del Chaco, llevándolas a mercados internacionales sin alterar su identidad cultural.
Más allá de la historia económica, el mensaje de Benítez apunta a la planificación y la prudencia: “La historia económica reciente del país demuestra que quienes combinan prudencia financiera con visión estratégica son los que construyen legado”. La firma refleja esa filosofía, trabajando con responsabilidad profesional comparable a la de médicos o abogados, priorizando la disciplina y la visión a largo plazo.
Para Javier Benítez, mirar atrás no es nostalgia, más bien aprendizaje. Los cambios generacionales, la expansión del consumo, la digitalización y la competencia global exigen decisiones informadas y responsables. Mientras Paraguay ofrece hoy oportunidades inéditas —estabilidad, juventud demográfica, energía competitiva y ubicación estratégica—, los desafíos son igualmente complejos con un consumidor más exigente y un mercado abierto al mundo.
Hoy, después de 70 años, BCA no es solo una firma de profesionales ya que forma parte de la historia de muchas familias y empresas paraguayas. Acompañamos sueños, decisiones y proyectos, escuchando generaciones distintas y ayudándolas a caminar juntas hacia el futuro.
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