Bomberos en modo 24/7: 11.200 voluntarios atienden a una demanda que creció 140% desde el 2020

(Por SR) El Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay atiende unas 36.000 emergencias al año, frente a las 15.000 registradas en 2020. Con 11.200 voluntarios y 140 cuarteles, la institución apunta a reforzar la prevención y el equipamiento.

En el marco del Día Nacional del Bombero, que en nuestro país se conmemora el 1 de agosto de cada año, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP) expone la dimensión de una operación que funciona las 24 horas, los 365 días del año. Actualmente, la institución atiende alrededor de 36.000 servicios de emergencia al año, cifra que representa un crecimiento del 140% frente a los 15.000 servicios contabilizados en 2020.

El comandante nacional del CBVP, Marco Almada, explicó a InfoNegocios que este incremento responde principalmente al crecimiento de la población y a la expansión de las principales ciudades del país. El fenómeno se hace especialmente visible en el área metropolitana, donde Asunción y las ciudades de Central conforman hoy una zona urbana cada vez más integrada.

“Las grandes ciudades van creciendo. El departamento Central ya no es solamente Asunción, sino que es Gran Asunción”, señaló Almada, al explicar que el aumento de habitantes y el desplazamiento hacia los principales centros urbanos también incrementan la demanda de servicios de emergencia.

En esta zona, el CBVP cuenta con 27 cuarteles y registra un promedio cercano a 40 servicios diarios, entre accidentes de tránsito, siniestros, principios de incendio y rescates de personas y animales.

Para responder a esta demanda, el CBVP cuenta actualmente con 11.200 bomberos voluntarios distribuidos en 140 cuarteles a nivel nacional. La institución dispone, además, de unos 500 vehículos de emergencia, aunque Almada remarcó que uno de los desafíos continúa siendo conseguir un mayor apoyo para el mantenimiento y el fortalecimiento de estos recursos.

La estructura se sostiene principalmente mediante el voluntariado, aunque la institución también contempla la figura del personal rentado para garantizar una dotación mínima permanente en determinados cuarteles. La propuesta no apunta a reemplazar al voluntariado, sino a complementarlo con bomberos que puedan mantener la operatividad durante las 24 horas.

Almada sostuvo que la institución no está cerrada a esa posibilidad, pero que es necesario analizar cómo se implementaría. Asimismo, señaló que el propio personal voluntario capacitado podría eventualmente ocupar esos puestos rentados.

La profesionalización también ocupa un lugar central. La Academia Nacional de Bomberos cuenta con una malla curricular y una estructura de capacitación que exige a los aspirantes cumplir con 500 horas de formación, además de superar exámenes teóricos y prácticos antes de certificarse.

Almada destacó que los bomberos reciben capacitación tanto en el ámbito nacional como internacional y que la institución incorporó conocimientos y técnicas de países con mayor desarrollo en materia de emergencias.

Sin embargo, el equipamiento continúa siendo un factor determinante. Parte de los recursos utilizados por el CBVP proviene de donaciones y de la cooperación internacional, por lo que la institución plantea la necesidad de contar con un mayor respaldo para mantener su infraestructura y su parque automotor.

En este escenario, Almada considera que la prevención de incendios sigue siendo una de las principales tareas pendientes. La institución trabaja en campañas educativas y prepara un proyecto dirigido a escuelas para difundir conocimientos sobre prevención y seguridad.

El desafío adquiere mayor relevancia ante el crecimiento vertical de las ciudades. La construcción de edificios de gran altura obliga al CBVP a fortalecer su preparación para responder a incendios en estructuras cada vez más complejas.

El comandante también pidió un mayor compromiso por parte de las empresas y los comercios para invertir en sistemas de prevención y combate de incendios, además de controles más estrictos.

El 1 de agosto, fecha establecida por la Ley 3918/2009 como Día Nacional del Bombero, tiene además un significado especial para la institución. La jornada recuerda la labor de los bomberos durante la tragedia del Ycuá Bolaños, considerada por Almada como la peor tragedia civil registrada en el país.

Para el CBVP, la jornada no se vive como una celebración, sino como una fecha de memoria y homenaje a las víctimas y a quienes participaron en las tareas de rescate. Mientras tanto, el desafío continúa: responder a una demanda de emergencias que creció 140% desde 2020 y, al mismo tiempo, lograr que cada vez sean menos las situaciones que requieran la intervención de los bomberos.