Construcción sostenible suma 57 obras y casi 900.000 m2: sector pide incentivos para acelerar su adopción

(Por SR) El Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible contabiliza 57 obras con algún tipo de certificación en el país, que representan casi 900.000 m2. El sector sostiene que existe interés, pero todavía faltan incentivos para ampliar la adopción.

La construcción sostenible viene ganando espacio en Paraguay, aunque todavía representa una porción reducida frente al volumen total de edificaciones que se desarrollan cada año. Actualmente, el Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible tiene contabilizadas 57 obras con algún tipo de certificación sostenible, que en conjunto representan casi 900.000 m2 de construcción.

El dato fue compartido por María José Florentín, directora ejecutiva del Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible, quien explicó que estas cifras corresponden a proyectos que cuentan con certificaciones internacionales o locales, mientras que existen otras obras que incorporan criterios de sostenibilidad sin necesariamente estar certificadas.

“Tenemos 57 obras, casi 900.000 metros cuadrados de construcción sostenible”, señaló Florentín. El número todavía es reducido si se considera que en Paraguay se aprueba aproximadamente un millón de metros cuadrados de construcción por año, aunque la adopción de estos criterios viene creciendo.

El recorrido de la construcción sostenible en el país comenzó, según el Consejo, en 2009 con el edificio del BBVA, proyecto que marcó un punto de partida para este tipo de iniciativas y contribuyó posteriormente a la creación del Consejo Paraguayo de Construcción Sostenible.

Entre las obras que forman parte de este proceso también se encuentran proyectos comerciales, hoteleros, industriales y residenciales. Florentín mencionó, entre otros, al supermercado Casa Rica de Los Laureles, el Hotel Holiday Inn Express sobre Aviadores del Chaco y la industria gráfica Germany.

La construcción sostenible no se limita a la elección de determinados materiales. Las certificaciones contemplan distintos aspectos desde la etapa de diseño, como la optimización de la iluminación natural, instalaciones eléctricas y sanitarias eficientes, aprovechamiento del agua de lluvia, características de paredes y techos y condiciones de confort térmico.

También se consideran factores vinculados al proceso constructivo y al origen de los recursos utilizados. La distancia que deben recorrer determinados materiales, por ejemplo, puede incidir en la huella de carbono asociada a su traslado.

Entre las certificaciones mencionadas por Florentín se encuentran sistemas internacionales que evalúan distintas etapas del proyecto, desde la planificación y construcción hasta la finalización de la obra. También existen esquemas orientados especialmente al desempeño de la edificación terminada, con énfasis en el consumo de energía y agua.

Uno de los principales desafíos para ampliar este tipo de construcciones pasa por generar incentivos que acompañen la decisión de los desarrolladores.

Florentín recordó que entre 2019 y 2024 estuvo vigente un incentivo municipal vinculado a beneficios en los impuestos a la construcción para proyectos que obtenían certificaciones sostenibles. Durante ese período, observó un crecimiento en la cantidad de obras que se incorporaron al esquema.

La normativa actualmente está derogada, por lo que desde el Consejo consideran necesario volver a generar mecanismos que puedan estimular la construcción sostenible, ya sea mediante incentivos municipales, nacionales o herramientas financieras.

“Está la capacidad de construcción, está el interés, pero también hace falta algún tipo de incentivo”, sostuvo Florentín.

La necesidad cobra relevancia en un mercado inmobiliario que continúa expandiéndose y que demanda cada vez más recursos como agua y energía. Para el Consejo, mejorar la eficiencia de las edificaciones será cada vez más importante a medida que aumente la actividad residencial, corporativa e industrial.

Infraestructura también entra en la agenda

La conversación sobre sostenibilidad también empieza a ocupar un lugar dentro de la agenda de infraestructura. José Luis Heisecke, presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), señaló que existen proyectos locales que incorporan criterios vinculados al cuidado ambiental y destacó la importancia de avanzar en calidad y sostenibilidad de las obras.

Heisecke realizó estas declaraciones durante una presentación ante la prensa en la que Capaco anunció la visita del expresidente colombiano Iván Duque a Paraguay, prevista para el 19 de octubre, en el marco de la Noche de Capaco.

El dirigente destacó la experiencia colombiana en infraestructura y señaló que Duque también se ha convertido en un referente en temas de energías renovables y sostenibilidad. La actividad reunirá además a referentes del sector, organismos internacionales y autoridades nacionales.

Para Florentín, Paraguay todavía se encuentra detrás de países como Chile y Brasil en materia de construcción sostenible, aunque considera que existe una base de conocimiento y experiencia sobre la cual seguir creciendo.

El objetivo, planteó, es que la sostenibilidad deje de ser solamente una decisión individual del sector privado y pueda incorporarse progresivamente también a los proyectos públicos. Además del ahorro de agua y energía, los beneficios se reflejan en el confort de quienes habitan las edificaciones y en una menor presión sobre los recursos naturales.

En ese escenario, las 57 obras certificadas marcan un camino que el sector busca ampliar en los próximos años.

 

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