Mientras otros rubros del agro ya juegan en primera, la piscicultura paraguaya todavía está consolidando su estructura. Pero lo hace con una base importante: unos 10.000 productores, en su mayoría pequeños y medianos, distribuidos en entre 11 y 12 departamentos del país, según datos compartidos por la Cámara Paraguaya de Comercio de Productos Acuícolas y Subproductos (Capays).
Para Felipe Ayala, presidente del gremio, la actividad dejó de ser marginal y hoy tiene potencial para escalar. “Somos aproximadamente diez mil productores, más o menos”, señaló en entrevista con InfoNegocios al describir la dimensión actual del sector.
Ayala estimó que la producción acuícola nacional se ubica actualmente entre 7.000 y 8.000 toneladas por año. Sin embargo, remarcó que el verdadero techo del negocio está bastante más arriba.
“Si los productores acceden a créditos blandos y a largo plazo, eso se va a duplicar, triplicar, cuadruplicar y más todavía”, afirmó.
El empresario explicó que uno de los principales obstáculos sigue siendo la inversión inicial necesaria para construir estanques, incorporar tecnología y sostener los ciclos productivos.
“Para el pequeño productor, financiar un estanque de 500 metros cuadrados le cuesta un Perú y no hay ayuda”, expresó.
En cuanto a especies, el mercado local tiene dos protagonistas claros: tilapia y pacú. La tilapia gana terreno por su velocidad de crecimiento y eficiencia productiva; el pacú, por su fuerte aceptación en el consumo local.
“La gente prefiere la tilapia por su rápido crecimiento y el pacú, que es algo muy sabroso entre nuestros pescados para la parrilla”, sostuvo Ayala.
También existen producciones menores de especies nativas, como la boga, que mantienen demanda en ciertos segmentos.
Aunque la producción avanza, Capays considera que el verdadero cuello de botella no está en criar peces, sino en comercializarlos.
Actualmente, muchos productores venden en ferias, eventos municipales o de manera directa en barrios. Otros ya agregan valor con filetes, empanadas, croquetas y productos procesados.
“Siempre estamos adheridos a las ferias, a las exposiciones. Procuramos no solamente vender pescado crudo, sino también hacer croquetas, empanadas y cosas así para agregarle un poco más de valor”, comentó.
La siguiente meta es ingresar con más fuerza a supermercados y cadenas formales, lo que permitiría mayor estabilidad comercial.
“Queremos trabajar tranquilos y todo legal. Procurar que nuestros productos también puedan acceder a los mercados, a las cadenas de supermercados”, indicó.
Capays cumplió recientemente dos años y busca posicionarse como brazo comercial del ecosistema acuícola nacional. Entre sus objetivos figuran más capacitaciones, sumar empresarios nacionales y extranjeros y fortalecer la estructura del rubro.
Ayala aseguró que ya existen conversaciones con actores regionales. “Tenemos contacto con Chile, tenemos contacto con Brasil. Si se dan los convenios, creo que eso va a ir a muchísimas toneladas por año”, señaló.
Y dejó claro hacia dónde apunta el sector: “Alguna vez, si Dios permite, es nuestro sueño llegar a exportar”.
Por ahora, la acuicultura paraguaya sigue creciendo desde los estanques. Pero si logra crédito, mercado y escala, puede transformarse en uno de los nuevos negocios del agro nacional.