Francia encabeza la clasificación con un plantel tasado en aproximadamente US$ 1.650 millones. La selección gala combina juventud, profundidad y figuras consolidadas en las principales ligas del mundo. Detrás aparece Inglaterra, que alcanza unos US$ 1.412 millones y cuenta con nombres de enorme peso internacional como Jude Bellingham. El podio lo completa España, que también supera la barrera de los mil millones gracias a una generación repleta de talentos emergentes y futbolistas ya establecidos en la élite.
Mientras las potencias europeas concentran las cifras más altas, varias selecciones sudamericanas se mantienen competitivas gracias a la calidad de sus futbolistas, aunque lejos de los valores que exhiben los gigantes del continente europeo. Brasil y Argentina aparecen entre los equipos mejor cotizados del certamen, impulsados por la presencia de jugadores que compiten en los clubes más importantes del planeta.
En el caso de Paraguay, la realidad económica resulta más modesta, aunque no por ello menos alentadora. La Albirroja llega al Mundial con una base conformada por futbolistas que actúan en ligas de primer nivel de Sudamérica, Europa y Estados Unidos. Entre los nombres más destacados figuran Gustavo Gómez, Miguel Almirón, Diego Gómez, Julio Enciso, Ramón Sosa y Omar Alderete, jugadores que sostienen buena parte del valor de mercado del plantel.
Si se toma como referencia la cotización acumulada de los convocados paraguayos, la selección se ubicaría aproximadamente en la mitad inferior de la tabla general del Mundial 2026, lejos de los primeros puestos, pero por encima de varios debutantes y equipos de menor tradición internacional. Diversas estimaciones sitúan el valor global de la plantilla paraguaya en torno a los US$ 169 millones, una cifra considerablemente menor a la de las principales candidatas al título.
La diferencia económica con las selecciones más poderosas no representa necesariamente una condena deportiva. A lo largo de la historia de los Mundiales, numerosos equipos con planteles menos cotizados lograron avanzar a instancias decisivas gracias a la solidez táctica, la disciplina colectiva y el rendimiento de figuras puntuales en momentos clave.
Paraguay construyó precisamente su clasificación sobre esos pilares. Bajo la conducción de Gustavo Alfaro, el equipo recuperó competitividad en las Eliminatorias Sudamericanas y volvió a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia. La fortaleza defensiva y el compromiso colectivo se transformaron en las principales señas de identidad del seleccionado guaraní.
Paraguay integra el grupo de selecciones que competirán en el Mundial 2026 con una valoración de mercado significativamente inferior a la de las principales potencias del torneo. Sin embargo, la presencia de futbolistas que militan en ligas de Europa, Sudamérica y Norteamérica posiciona a la Albirroja en una franja intermedia dentro del ranking económico de los equipos clasificados a la Copa del Mundo.
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