Ambas nutricionistas coinciden en que la hidratación es fundamental durante los meses de calor. El cuerpo pierde más líquidos a través del sudor y, si no se reponen adecuadamente, pueden aparecer distintos síntomas. “La principal señal de deshidratación es la sed, pero también podemos notar orina oscura, dolor de cabeza, mareos, piel o labios secos”, explica la Lic. Camila Villalba. La especialista detalla que la recomendación general es consumir entre 35 y 40 ml de agua por kilo de peso corporal por día, ajustando la cantidad según cada persona.
“Si a alguien le cuesta mucho tomar agua, puede complementar con limonadas, agua con frutas o infusiones frías, pero el agua sigue siendo la mejor bebida para hidratarnos”, aclaró la Lic. Paiva, quien remarcó que no solo el agua contribuye a la hidratación. Ambas coinciden además en que el consumo de alcohol debe ser moderado y siempre acompañado de una buena ingesta de líquidos.
El verano también representa una oportunidad ideal para priorizar comidas frescas. Ensaladas, frutas de estación, verduras y carnes magras ayudan a evitar la pesadez digestiva y favorecen el bienestar general. “En esta época conviene dejar de lado las comidas muy calientes o copiosas y optar por preparaciones más livianas, que no aporten una sensación de calor adicional al cuerpo”, explicó Paiva. En esa línea, Villalba destacó la importancia de consumir frutas con alto contenido de agua como sandía, melón y piña, siempre con moderación y distribuidas a lo largo del día.
Muchos aprovechan estos meses para viajar, pero las especialistas coinciden en que viajar no significa descuidarse por completo. “Siempre recomiendo priorizar la proteína, como huevos, pollo, carnes magras o pescados, y permitirnos probar de todo, pero cuidando las porciones”, señaló Villalba.
Por su parte, Paiva propuso aplicar la regla del 80/20, es decir, mantener una alimentación equilibrada la mayor parte del tiempo y permitirse algunos gustos sin culpa. “No se trata de buscar la perfección, sino de balancear y hacer elecciones conscientes”, afirmó.
Para viajes largos, Villalba sugirió llevar snacks que aporten saciedad, como barritas proteicas, para evitar el consumo excesivo de productos ultraprocesados.
Los niños y los adultos mayores son grupos más vulnerables durante el verano. En el caso de los niños, se recomienda priorizar frutas enteras y evitar bebidas azucaradas. Para los adultos mayores, reducir el consumo de sal, grasas y azúcares, y asegurar una hidratación diaria constante. “Son personas que muchas veces dependen de otros para mantenerse hidratados, por eso es importante ofrecerles agua con frecuencia y mantenerlos en lugares frescos”, explicó Villalba.
Paiva agregó que, en el caso de los niños, es clave no prohibir alimentos de manera estricta, sino enseñar el equilibrio desde pequeños. “Combinar opciones saludables con pequeños gustos ayuda a generar hábitos más sostenibles”, sostuvo.
Como mensaje final, ambas profesionales coincidieron en la importancia de disfrutar el verano sin extremos. “Priorizar proteínas, frutas y verduras, evitar excesos y no abusar del alcohol permite seguir disfrutando del verano de manera segura y saludable”, concluyó la Lic. Camila Villalba.
Porque disfrutar del verano también es cuidarse, escuchando al cuerpo y adaptando la alimentación a lo que la temporada pide.