El ao po’i evoluciona hasta llegar a las pasarelas de alta moda (y el libro que narra el origen)

El diseñador de moda Yamil Yudis junto a Andrea Vázquez, directora general de desarrollo del IPA, son los autores del libro Ao Po’i, Un viaje por el bordado y sus protagonistas, en el que narran cómo este bordado autóctono continúa vigente y va adaptándose a las nuevas tendencias. Yudis manifestó que el trabajo es una síntesis de años y muchas conversaciones con artesanas.

Yudis recordó que su encuentro, al menos artístico laboral, con el ao po’i se dio aproximadamente en el 2010, cuando desde el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) lo contactaron con la idea de darle una mirada diferente a este bordado desde el diseño de modas. Y 10 años después nació el proyecto del libro, el cual presentó al Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) y fruto de eso, resultó este libro que relata el desarrollo del ao po’i pero teniendo como protagonistas a 25 mujeres artesanas de la zona de Guairá: Natalicio Talavera, Mauricio José Troche, Loma Barreto y Yataity, 

El material visibiliza la historia de cómo las artesanas se iniciaron en el bordado de ao po’i, es así que mujeres de entre 20 y 80 años cuentan su historia, la variedad de puntos que son implementados en la técnica, entre otros aspectos. Se trata de una labor minuciosa y solo para tener una idea, una camisa bordada con ao po’i puede demandar entre tres y cuatro días de trabajo. Podría decirse que es una introducción al mundo del ao po’i dirigida a personas que no están familiarizadas con este trabajo artesanal.

 Según Yudis, hasta el momento los extranjeros son los que más valoran el bordado tradicional, no obstante el público nacional va avanzando en su valoración hacia todo lo que rodea al ao po’i.

“Nosotros, como diseñadores de moda, tenemos la misión de dar a conocer este trabajo. Hoy existen marcas que emplean en sus diseños el bordado de ao po’i, que por el trabajo que demanda y los materiales empleados supone un costo superior a cualquier otra prenda convencional”, afirmó. 

Además del bordado de las tradicionales camisas, Yudis resaltó cómo el ao po’i impone su sello en otros productos y prendas de alta costura, y le siguen el ñanduti y encaje ju. En esto se destacan marcas como AO, Pombero, Cecilia Fadul, Ocre y otras. "Muchas marcas con trayectoria se consolidaron con prendas artesanales”, agregó.

Una cultura que no debe perderse

Según Yudis, una preocupación latente de las artesanas es el futuro del ao po’i como técnica, puesto que muchas personas prefieren salir de la costumbre familiar del bordado para buscar otras profesiones y oficios. "La migración de lugares como Yataity, Mauricio José Troche y demás afecta a la permanencia de la cultura del ao po'i", subrayó. 

Entretanto, el diseñador y autor del libro aclaró que el ao po'i posee mucha complejidad, lo cual dificulta el aprendizaje y la aplicación en negocios más industriales. 

No obstante, Yudis rescató que el Instituto Paraguay de Artesanía tiene desarrolladas varias escuelas de salvaguarda, que brindan apoyo, capacitación, espacio físico, materiales e instructores a personas que estén interesadas en aprender técnicas tradicionales. "En Piribebuy existe una de poncho de 60 listas y en Yataity de ao po'i. La finalidad es vincular al oficio a personas que no tienen tradición familiar", finalizó.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.