Según datos reportados por la Oficina de la Primera Dama, alrededor de 120.000 personas participaron de las actividades desarrolladas durante las jornadas festivas en el microcentro. La agenda incluyó conciertos, propuestas gastronómicas, ferias de emprendedores, actividades infantiles, espacios culturales y una edición especial de Palmear, que convirtió nuevamente al centro en uno de los principales polos de entretenimiento del país.
Para el sector gastronómico y de bares, el feriado largo funcionó como un importante alivio financiero en medio de un contexto donde el consumo todavía sigue siendo variable. “Siempre que se suma un día más al fin de semana ayuda muchísimo. En este caso fueron dos días y nos vino súper bien, te da un oxígeno financiero importante”, explicó Augusto Insfrán, representante del sector de bares.
El empresario señaló que, aunque el público distribuyó sus salidas entre los distintos días del feriado, el incremento de personas y la diversidad de propuestas permitieron sostener el movimiento durante varias jornadas consecutivas. “La gente fracciona su salida. Capaz sale uno o dos días del feriado y después regula un poco el gasto, pero como aumentó mucho la población también hay públicos distintos para cada día”, comentó.
Uno de los puntos más destacados fue el fuerte movimiento registrado en el Centro Histórico, especialmente sobre Calle Palma y sus alrededores, donde Palmear desplegó una edición especial con cuatro cuadras peatonales, artistas nacionales, ferias gastronómicas y espacios de artesanía.
“Los eventos organizados en el centro, los shows en vivo, el fútbol y las demás actividades hacen que Asunción no solamente se convierta en un polo de entretenimiento en fechas especiales, sino durante todo el año”, sostuvo Insfrán.
El movimiento también benefició directamente al circuito cultural. Una de las actividades que mostró un crecimiento más fuerte fue la iniciativa impulsada por la Asociación Noche de los Museos de Paraguay, que registró casi el doble de asistentes en comparación con la edición anterior.
Según Gloria Velilla, directora de Proyectos de la Asociación Noche de los Museos de Paraguay, “este año participaron aproximadamente 4.800 personas, frente a las cerca de 2.400 registradas anteriormente. Tuvimos prácticamente el doble de asistentes y eso es un número muy significativo”.
Más allá de la cifra puntual, Velilla destacó que el verdadero impacto aparece después de los eventos, cuando los museos empiezan a recibir nuevas visitas durante el resto del año. “Muchos museos nos comentaron que incrementaron sus visitas posteriormente. La gente pregunta qué otras actividades tienen y solicita más información sobre los espacios”, explicó.
Ese efecto indirecto empieza a mostrar cómo la cultura también puede transformarse en una herramienta de dinamización económica y recuperación urbana. Para Velilla, la ocupación del espacio público cumple además un rol social dentro de la revitalización del centro capitalino. “Una ciudad, para estar viva, tiene que ser recorrida y habitada por sus ciudadanos. Este tipo de actividades hacen que la gente vuelva a apropiarse de la ciudad”, señaló.
El fenómeno también deja en evidencia un cambio que se viene consolidando en Asunción durante los últimos años, donde los grandes eventos culturales, gastronómicos y ciudadanos empiezan a generar un impacto económico cada vez más visible en sectores vinculados al entretenimiento, el consumo y el turismo interno.
Durante las jornadas festivas, bares, cafeterías, restaurantes y comercios de la zona registraron una importante circulación de personas hasta altas horas de la madrugada, impulsados principalmente por público local y familias que aprovecharon el feriado largo para recorrer el centro.