La carrera está entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Sondeos como el de Datafolha dan un 46% a Lula y un 44% a Bolsonaro en una segunda vuelta, mientras que otra encuestadora, Futura, ubica al opositor adelante, con un 48,1% frente a un 43,7%. Los resultados deben ser tenidos en cuenta en Paraguay porque, hoy en día, la presencia del capital brasileño en la economía paraguaya es más grande que nunca.
A abril de 2026, 165 empresas maquiladoras tenían participación brasileña y el Consejo de la Maquila Paraguay (Cemap) estima que cerca del 70% del capital invertido bajo ese régimen es de origen brasileño. En el primer semestre, las exportaciones de maquila crecieron 25%, hasta US$ 717 millones, y Brasil absorbió el 62% de ellas.
El fenómeno va más allá de la industria. De las 47.687 solicitudes de residencia registradas en 2025, alrededor del 47% correspondió a brasileños. En Alto Paraná, que concentra 160 de las 324 maquiladoras del país, cerca del 90% de las consultas de empresarios que recibe la Gobernación provienen de Brasil.
“Un nuevo mandato de Lula probablemente mantendría las condiciones que hoy empujan a las empresas a cruzar la frontera. Desde enero, Brasil grava los dividendos, que estuvieron exentos durante casi 30 años, y la reforma tributaria del consumo sigue en transición”, manifestó Óscar Mersan, director de la Cámara de Comercio Paraguayo Brasileña. A su criterio, si la carga fiscal y regulatoria brasileña se mantiene alta, el diferencial de costos que hace atractivo a Paraguay seguirá intacto.
A eso se suma un factor institucional, con un Lula abierto a negociar con Paraguay en el marco del Mercosur. “Para una empresa que produce en Paraguay para vender en Brasil, un bloque estable y reglas previsibles son una condición básica. También incidirá en Itaipú, porque la tarifa de US$ 19,28 por kW-mes vence en diciembre”, recordó.
No obstante, complementó que el riesgo de este escenario es político, debido a algunas tensiones creadas por los desafortunados comentarios de Lula sobre la guerra.
“Bolsonaro propone menos impuestos, apertura comercial y atracción de inversiones. El efecto no sería inmediato, porque cualquier reforma tributaria en Brasil tarda en aprobarse y aplicarse, pero sí podría enfriar las decisiones de inversión a mediano plazo”, opinó. Al mismo tiempo, Mersan añadió que su gobierno sería de corte más liberal y podría dinamizar la economía brasileña.
El director complementó que eso beneficiaría a las maquiladoras que ya exportan a ese mercado. “Su programa también plantea un Sistema Nacional de Frontera con participación de las Fuerzas Armadas, que podría reducir el contrabando, pero también encarecer y demorar el tránsito legal de mercaderías”, detalló.
Por su parte, el economista Luis Rojas dijo que ambos modelos son diferentes, no solo en lo político, sino también en lo económico, particularmente en materia de comercio e inversiones. “El gobierno de Lula apunta más a una integración regional, a fortalecer el Mercosur, habilita diálogos y negociaciones en el bloque, y eso puede permitir sacar buenos resultados con Itaipú, que está medio trabado”, sostuvo.
Para Rojas, Bolsonaro es más conservador y pragmático. A su criterio, se colocará en la línea ideológica de Donald Trump y también replicará esa forma dura de negociar con otros países con menos peso geopolítico.
“Bolsonaro apostará a la competencia y a la intransigencia regional, todo lo contrario a lo mencionado sobre Lula. Hay que tener en cuenta que Brasil, con Lula, mira hacia los BRICS, que constituyen un bloque económicamente relevante”, aclaró.