El mercado de las flores florece, sobre todo en fechas especiales como San Valentín y la llegada de la primavera, aunque el consumo también empieza a extenderse a otros momentos del año. Alejandría Arte Floral, Villandry Flores y La Fleur coinciden en que el rubro registra un incremento en las ventas y que los clientes muestran una mayor predisposición a comprar flores para distintas ocasiones.
Omar Jacobo, propietario de Alejandría Arte Floral, señaló a InfoNegocios que, en los últimos años, la empresa llegó a duplicar la demanda, además de ampliar la cantidad de tiendas, su infraestructura y el número de personas que integran su equipo. A su criterio, este crecimiento también está relacionado con la exposición que generan las redes sociales y con una mayor cercanía de las personas con las flores y las plantas después de la pandemia.
El empresario estimó que una persona podría comprar flores, en promedio, entre dos y tres veces al año, aunque existe un abanico amplio de consumidores: desde quienes compran semanal o mensualmente hasta quienes recurren a una florería solamente en ocasiones especiales. San Valentín y la primavera aparecen como los principales picos de actividad.
Andrés Fenocchi, director de Villandry Flores, también señaló, en entrevista con InfoNegocios, que el mercado presenta un incremento en las ventas año tras año. Según explicó, parte de la clientela presta especial atención a los detalles y, en fechas de alta demanda, varios compradores optan por realizar sus pedidos con anticipación para asegurarse la disponibilidad.
La tendencia se hizo particularmente visible durante esta primavera. Las flores amarillas y, sobre todo, los girasoles estuvieron entre las variedades de mayor demanda. La mayor actividad no se limita necesariamente a una única fecha, ya que el calendario de las florerías abarca cumpleaños, celebraciones, graduaciones y otros acontecimientos.
El comportamiento también se refleja en el tipo de producto elegido. Las rosas continúan siendo una de las flores más comercializadas, especialmente en variedades destinadas a ramos y arreglos, mientras que los girasoles ganaron protagonismo durante septiembre.
El crecimiento de la demanda convive con una fuerte dependencia de la oferta extranjera. Desde Villandry estiman que alrededor del 90% de las flores que comercializan todavía son importadas, mientras que aproximadamente el 10% corresponde a producción nacional.
Ecuador y Brasil aparecen entre los principales orígenes de las flores que llegan al mercado paraguayo. Jacobo explicó que buena parte de la oferta disponible en las florerías depende de las importaciones, debido a que Paraguay no cuenta con las condiciones para producir localmente determinadas variedades con la misma escala y calidad.
Las rosas, los claveles, las astromelias y los lirios figuran entre las especies de mayor comercialización. Alejandría, además, trabaja junto con otros importadores en el registro de 13 nuevas flores que podrían incorporarse próximamente al mercado paraguayo.
Si bien la importación continúa siendo determinante, la producción nacional encuentra oportunidades en variedades adaptadas a las condiciones del país. Desde Villandry señalaron que existe potencial para producir girasoles, pompones, follajes, flores silvestres e incluso especies autóctonas.
La experiencia de La Fleur muestra cómo esa oferta local puede ganar participación. Su propietaria, Larissa Bordón, comentó a InfoNegocios que durante septiembre la demanda de girasoles fue especialmente fuerte, al punto de superar los 1.000 ejemplares comercializados y agotar la disponibilidad para la venta directa en determinados momentos.
La empresaria trabaja con un productor de J. Augusto Saldívar para abastecerse de girasoles nacionales, mientras que para las rosas recurre a proveedores mayoristas que trabajan con flores provenientes de Ecuador.
Bordón inició su emprendimiento a los 18 años con un préstamo de G. 1 millón para vender flores durante San Valentín. Actualmente, el negocio funciona todos los días desde su domicilio y registra un movimiento habitual de cinco a seis ramos diarios, además de los picos propios de las fechas especiales.
Con el cierre de la temporada primaveral, la demanda se trasladará hacia graduaciones, defensas de tesis, clausuras de danza y patín y otras actividades escolares. Para el sector, el desafío será acompañar ese crecimiento con mayor variedad y una producción nacional que pueda complementar, sin sustituir por completo, la oferta importada.