Según Velilla, las marcas ya no se conforman con estar presentes el 14 de febrero, “cada vez más las marcas entienden la importancia de vincular cualquier campaña a su branding. Ya no vemos únicamente campañas cliché, más bien propuestas que realmente se adaptan al lenguaje y la personalidad de cada marca”, afirmó.
Esta evolución se evidencia en distintos segmentos. Las marcas con públicos jóvenes se inclinan por contenidos frescos, coloridos y espontáneos, mientras que aquellas orientadas a un público adulto prefieren mensajes sobrios, minimalistas o más reflexivos. El resultado es un escenario más diverso, donde San Valentín se convierte en una oportunidad estratégica siempre que exista una relación genuina con los valores de la empresa.
Galentine’s Day la amistad como territorio comercial
De manera paralela, el Galentine’s Day está ganando terreno como una extensión comercial del 14 de febrero. Este movimiento, que nació en la cultura pop y se consolidó tras ser tendencia en Vogue el año pasado, responde a una realidad social: “Estar en pareja ya no es el único modelo aspiracional”, recordó Velilla.
Galentine's Day es un espacio para que se pueda ampliar la comunicación y no solamente estemos llegando a parejas en San Valentín, sino que podamos llegar a la amistad. “El Galentine's Day principalmente suele tener un público femenino donde se celebra con un contenido bastante más tierno, con moños, con encajes, con flores y se realizan un montón de actividades como pintar copas, armar velas. Entonces, es también otro espacio donde las marcas pueden encontrar su espacio”, detalló Sol.
Si el Galentine’s Day abre la puerta a la amistad, el anti-San Valentín abre la puerta al humor, la diversión y, cada vez más, al autocuidado. Restaurantes, bares y espacios de entretenimiento ya adoptaron esta tendencia como una oportunidad para reinventar sus ofertas.
“Es un movimiento fabuloso para los locales de entretenimiento y gastronomía”, señaló Velilla. Sin embargo, destaca un aspecto aún más interesante, el enfoque en el amor propio. “Si celebramos el amor, ¿por qué no celebrar también el amor propio?”, cuestionó. Esto abre el juego para spas, salones de belleza y marcas de bienestar, que pueden ofrecer experiencias individuales pensadas para la autopremiación.
Para Velilla, una de las grandes responsabilidades de las empresas hoy es cuidar su huella digital. En un entorno donde todo queda registrado, un error de comunicación puede afectar la reputación de la marca de manera permanente.
Desde su óptica, las empresas paraguayas todavía tienden a evitar enfrentar situaciones de crisis, lo que puede ser perjudicial. Pero advierte sobre otro riesgo, la de sumarse a tendencias sin una verdadera conexión con la marca. “No es necesario forzar una campaña si mi empresa no tiene forma de vincularse con San Valentín. Con toda esta apertura, Galentine’s, anti-San Valentín, aun así puede que no haya un lugar para mi marca. Y reconocerlo también es parte del cuidado reputacional”.