Ninfa Gauto, ingeniera agrónoma y administradora de la asociación, explicó para InfoNegocios que el árbol que hoy se destaca en la sede de Aflocor tiene cerca de 25 años y es considerado una verdadera reliquia. La planta data de la época en que el predio pertenecía a la misión técnica china, que trabajó en el lugar durante aproximadamente una década. Tras la cesión del espacio al Ministerio de Agricultura y Ganadería, varias especies quedaron en el terreno, entre ellas la manzana china, junto con pomelos y otros frutales que aún hoy forman parte del paisaje productivo.
Uno de los rasgos más llamativos de esta especie es su capacidad de producir fruta durante todo el año. La técnica explicó que la manzana china fructifica en racimos y su sabor, según quienes la consumen, es muy similar al de la manzana tradicional. Esta característica facilita su aceptación entre los visitantes, que muchas veces prueban la fruta en el lugar antes de interesarse por llevar una planta a sus hogares.
Lejos de limitarse a conservar el ejemplar original, Aflocor avanzó en la reproducción de la manzana china como parte de su estrategia de diversificación productiva. La multiplicación se realiza tanto a partir de semillas como mediante el sistema de acodo, una técnica que permite obtener nuevas plantas utilizando ramas del árbol madre. Para este proceso, la asociación emplea abonos orgánicos preparados con humus de lombriz y gallinaza, insumos que también utilizan en otros cultivos del predio.
Una vez que el acodo desarrolla raíces, la planta es trasladada a macetas y puesta a la venta. Actualmente, las plantitas de manzana china se comercializan a partir de los G. 25.000, y la demanda proviene de públicos variados. Si bien la comunidad asiática suele estar más familiarizada con esta fruta, Gauto señaló que la mayoría de los compradores son personas que visitan la sede, se sorprenden al ver el árbol cargado de frutos y se sienten atraídas por su historia y sus características.
Más allá de su valor como fruta exótica, la manzana china es buscada por las propiedades que se le atribuyen de manera tradicional. Según comentó la administradora, puede consumirse fresca o en jugos, y muchas personas la incorporan a su dieta como un complemento natural para ayudar al control de la diabetes y los triglicéridos. Este uso empírico, transmitido principalmente por recomendación directa entre consumidores, suma atractivo al producto y refuerza su posicionamiento como una alternativa dentro de la fruticultura local.
En términos de desarrollo, la manzana china presenta desafíos y oportunidades. Una planta no injertada puede tardar entre ocho y diez años en comenzar a fructificar, lo que representa un plazo largo para los productores. Sin embargo, Aflocor ya está trabajando con ensayos de injertado junto a otros productores, con el objetivo de reducir ese tiempo a entre tres y cuatro años y hacer más viable su incorporación a proyectos productivos.
Desde el punto de vista agronómico, se trata de un árbol de tamaño moderado, con raíces no invasivas, lo que permite su plantación en patios urbanos o espacios reducidos sin inconvenientes. Además de brindar una sombra generosa, ofrece la ventaja de producir fruta de manera constante, convirtiéndose en una fuente permanente de alimento para el consumo familiar. Los cuidados que requiere son simples y se basan principalmente en la aplicación de mantillo orgánico, especialmente gallinaza y humus de lombriz, que favorecen una buena floración y fructificación.
La experiencia de Aflocor con la manzana china refleja cómo una herencia asiática incorporada hace décadas puede hoy transformarse en una oportunidad para diversificar la producción frutícola paraguaya. En un contexto donde el valor agregado, la diferenciación y la identidad productiva ganan espacio, este árbol se posiciona como un ejemplo de cómo rescatar especies poco conocidas y darles un nuevo protagonismo en el agro local.