Según Pascuali, el sector presenta condiciones similares a las del 2015, cuando inició el programa, aunque con un cambio importante en el comportamiento del mercado. “En aquel momento era un mercado muy de demanda y estamos viviendo algo similar, con la diferencia de que hay una mayor oferta”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que el diplomado recupera una vigencia total, porque la competencia obliga a elevar el nivel profesional en todas las etapas del negocio.
El crecimiento inmobiliario en Paraguay no solo se concentra en viviendas, sino también en oficinas y espacios de retail, tres áreas que actualmente muestran un auge sostenido. Para Pascuali, esta evolución obliga a que cada decisión, desde la planificación hasta la posventa, quede en manos de equipos altamente capacitados, debido a que el cliente final también se volvió más informado y selectivo.
En ese escenario, los detalles se vuelven determinantes para el éxito de un proyecto. La elección de un edificio, una oficina o un espacio comercial ya no depende únicamente de la ubicación o el precio, sino de la experiencia global que ofrece el desarrollo. Pascuali mencionó que el facility management y la atención al residente ganan protagonismo, y pasan a ser elementos que definen la reputación y la rentabilidad de una inversión.
El entrevistado advirtió además que el real estate representa un rubro de alto riesgo, donde cualquier error se paga caro. “El sector inmobiliario es un sector intrínsecamente de alto riesgo. Cada desliz cuesta muy caro”, expresó. En su análisis, el riesgo aparece desde el inicio del proceso, incluso antes de colocar un ladrillo, por lo que la preparación técnica y la experiencia previa se vuelven indispensables para mitigar pérdidas.
Pascuali también mencionó que varios desarrolladores extranjeros intentaron replicar modelos de otros países sin adaptarlos al mercado local y terminaron fracasando. Esos casos, muestran que el éxito inmobiliario no depende solo del capital, sino del conocimiento del terreno, de las reglas locales y del comportamiento real del comprador paraguayo.
En cuanto a la alianza con Capaco, explicó que la coyuntura del sector de la construcción también empuja a los actores tradicionales a buscar nuevas oportunidades. Pascuali afirmó que la deuda del Gobierno con el sector genera presión y obliga a muchas empresas a replantear su estrategia. “Los actores del sector de la construcción empiezan a ver la forma de diversificar sus riesgos”, y en ese punto ubicó al desarrollo inmobiliario como una alternativa concreta para ampliar horizontes.
Respecto al contenido académico, el módulo de inversiones y finanzas apunta a corregir una confusión frecuente dentro de las empresas: mezclar finanzas con administración. El diplomado, enseña herramientas técnicas para evaluar proyectos con indicadores reales, modelos financieros y el lenguaje utilizado por desarrolladores internacionales, aplicado al contexto paraguayo.
Uno de los diferenciales, agregó, surge de la base de datos que Canopy construyó desde 2012, considerada la única de su tipo en el país, con registros del mercado residencial, corporativo y comercial. Esa información incluye metros cuadrados existentes, proyectos entrantes, inventario, rotación y velocidad de ventas, datos que permiten tomar decisiones más precisas. Para Pascuali, “con información se mitiga el riesgo y se toman mucho mejores decisiones”.
Finalmente, el profesor subrayó que el valor del diplomado también se apoya en la experiencia acumulada y en la red profesional que genera. El programa ya formó cerca de 400 alumnos, varios de ellos hoy posicionados en roles estratégicos dentro del sector. Pascuali sostuvo que el networking se vuelve una herramienta tan importante como el contenido académico, porque incluso surgieron proyectos y alianzas laborales entre participantes. Además, destacó el formato ejecutivo del diplomado, con clases los viernes por la tarde y sábados por la mañana, lo que facilita la formación sin descuidar la actividad profesional.