La actualización del volumen de exportación de carnes compartida por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) deja una lectura con dos caras para el complejo cárnico paraguayo: se exportó menos volumen que en el mismo periodo del año pasado, pero los ingresos se mantienen en niveles altos y superan los registros de varios años anteriores.
Entre enero y mayo de 2026, Paraguay exportó 217,5 millones de kilos de carnes, menudencias, productos y subproductos de origen animal, por un valor FOB de US$ 920,3 millones. En comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se habían enviado 284,9 millones de kilos por US$ 1.049 millones, el volumen cayó 23,67% y el valor retrocedió 12,28%.
La diferencia entre la baja en volumen y la caída más moderada en valor muestra que el precio promedio ayudó a amortiguar el menor dinamismo de los envíos. De hecho, frente a 2024, el escenario cambia: el volumen total exportado fue 15,51% menor, pero el valor FOB creció 11,69%, lo que confirma una mejora relativa en la generación de divisas por cada kilo exportado.
La carne bovina continúa siendo el gran motor de la canasta exportadora. Hasta mayo, los envíos alcanzaron 106,3 millones de kilos por US$ 709,6 millones. Si bien frente a 2025 hubo una caída de 28,86% en volumen y de 16,30% en valor, la comparación con 2024 muestra una señal más favorable: el volumen bajó 16,02%, pero el ingreso FOB aumentó 15,08%.
Algo similar ocurrió con las menudencias bovinas. Este segmento llegó a 18,3 millones de kilos por US$ 37,6 millones. En la comparación interanual con 2025, el volumen retrocedió 40,93% y el valor 33,86%, pero frente a 2024 el valor creció 20,11%, pese a una reducción de 6,23% en el peso exportado.
Uno de los datos más llamativos del informe aparece en la carne porcina. Este rubro alcanzó 7,3 millones de kilos por US$ 21,9 millones, con un crecimiento de 30,47% en volumen y 39,67% en valor frente al año pasado. En comparación con 2024, el salto fue todavía mayor: 82,76% más en volumen y 92,06% más en valor.
La carne aviar también mostró números positivos. Los envíos llegaron a 3,2 millones de kilos por US$ 4,9 millones, lo que representó un aumento de 49,84% en volumen y 40,43% en valor frente a 2025. Además, los despojos aviares sumaron 2,1 millones de kilos por US$ 1,1 millones, con incrementos de 41,26% en volumen y 52,92% en ingresos.
En cuanto a los subproductos, los comestibles de origen animal ganaron protagonismo. Según Senacsa, este segmento exportó 16,9 millones de kilos por US$ 71,7 millones, con una suba de 64,16% en volumen y 57,36% en valor respecto al año pasado. Dentro de esta categoría se destacan los lácteos, tripas, demás comestibles y productos termoprocesados.
Por su parte, los subproductos no comestibles alcanzaron 62,7 millones de kilos por US$ 72,9 millones, con una caída de 25,48% en volumen y de 6,82% en valor frente a 2025. En este grupo figuran productos como sebo, cuero, harina, masticables, cartílago y páncreas.
El informe muestra que 2026 arrancó con un menor volumen exportado respecto al pico observado en 2025, pero con valores que siguen siendo importantes para la economía. La carne bovina mantiene su rol central, mientras que la carne porcina, la aviar y los subproductos comestibles aparecen como rubros que ganan espacio dentro de una canasta más diversificada.