A finales del 2020 empezó a crear, “estaba en un momento de mi vida muy difícil, pasando por duelos y más me recomendaron hacer algo que me llené, probé varias cosas, pero lo que más me atrapó fue aprender a hacer velas. Estuve investigando, no había lugares así que te enseñen bien a hacer velas, era todo como más industrializado lo que había”, recordó. Decidió aprender por su cuenta mediante cursos virtuales. “Me costó muchísimo encontrar la fórmula exacta. Fueron meses de prueba y error”, agregó.
Familiares y amigos comenzaron a pedirle velas y, casi sin darse cuenta, Ritual había tomado forma. El nombre surgió de manera natural, una palabra que representaba el acto profundo y personal de volver a uno mismo. “Quería que Ritual transmitiera la idea de conectar, de parar, de encontrar un momento propio”, explicó.
Desde el inicio, Alice tomó una decisión de trabajar con velas ecológicas elaboradas con cera de soja, una alternativa limpia y sostenible frente a la parafina tradicional, para la creadora, no se trata únicamente del aroma, es de lo que inhalamos y del impacto del producto en el ambiente, y con eso también tuvo la dificultad del clima extremo paraguayo ya que es uno de los mayores enemigos de este tipo de velas, que requieren condiciones específicas para su estabilidad y conservación.
Igualmente pudo ir desarrollando una forma de combatir y con el tiempo de ir agregando aromas, “mis clientes me enseñaron eso, muchos eligen los aromas según cómo se sienten o la intención que quieren atraer, entendí que los aromas tienen un rol muy importante porque los clientes mismos te indican, los aromas según el momento que están viviendo, a veces eligen por gusto”, comentó.
Con el crecimiento de Ritual, la creadora amplió su catálogo con sales aromáticas, jabones de glicerina y difusores, siempre manteniendo una coherencia, productos artesanales, naturales y con sentido. El proceso de elaboración de cada pieza es lento y minucioso. Una vela puede verse lista en pocas horas, pero requiere días de curado para que la fragancia se fije correctamente. Los difusores, por su parte, necesitan un mínimo de tres meses de maceración. “Son productos que no se pueden hacer hoy y vender mañana. Necesitan tiempo, y el cliente merece recibir algo en su mejor punto”, detalló.