De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), las exportaciones paraguayas a Brasil alcanzaron US$ 3.433 millones al cierre de diciembre de 2025, lo que representó una reducción interanual del 2,9%. En contrapartida, las importaciones desde el país vecino sumaron US$ 4.141 millones, con un crecimiento del 5%. Para Fabio Fustagno, presidente de la Cámara de Comercio Paraguay–Brasil, estos números deben leerse con cautela. “Vimos que una vez más creció el comercio entre los dos países. Las exportaciones disminuyeron, no así las importaciones paraguayas. Lastimosamente, el precio de los commodities no acompañó a la exportación paraguaya”, explicó.
Desde la Cámara Paraguay–Brasil reportaron que uno de los factores que más incidió en la caída de las exportaciones fue la baja en el valor de la energía eléctrica, que registró una disminución cercana al 9%, equivalente a unos US$ 90 millones menos respecto a 2024. A esto se sumó el desempeño del arroz, debido a los precios internacionales. En valores, las exportaciones de arroz cayeron de US$ 337 millones en 2024 a US$ 247 millones en 2025, una reducción del 27%. Sin embargo, en volumen ocurrió lo contrario: los envíos pasaron de 579.000 toneladas a 705.000 toneladas, un crecimiento del 22%.
“Esto nos permite afirmar que el comercio estuvo bien. Lo que no acompañaron fueron los precios internacionales”, señaló Fustagno. De hecho, otros productos compensaron parcialmente estas caídas. La soja incrementó sus exportaciones en US$ 17 millones, el maíz en US$ 36 millones y las autopartes de origen maquilador crecieron en torno a US$ 17 millones.
En el ranking de los principales productos exportados a Brasil en 2025, la energía eléctrica se mantuvo en el primer lugar con US$ 900 millones, seguida por la soja (US$ 335 millones), el maíz (US$ 307 millones), las autopartes (US$ 291 millones), el arroz (US$ 247 millones) y el trigo (US$ 117 millones). Brasil, una vez más, se consolidó como el principal destino de las exportaciones paraguayas, absorbiendo el 31% del total.
Movimiento migratorio e inversiones en ascenso
Más allá del comercio de bienes, el vínculo bilateral también se refleja en los flujos de personas e inversiones. En 2025, Brasil volvió a liderar las solicitudes de residencia en Paraguay, con más de 23.526 pedidos. Según Fustagno, el fenómeno es heterogéneo: “No son solo inversionistas. Hay estudiantes, personas que se radican temporalmente y también quienes buscan residencia por razones fiscales”. Este último punto, vinculado a la carga impositiva, comenzó a ganar peso en los últimos años.
En términos de inversión extranjera directa, Brasil continúa encabezando la lista por cantidad de empresas instaladas en el país, aunque con un perfil particular. “No vemos grandes inversiones industriales de montos muy altos, sino muchas inversiones pequeñas y medianas, y sobre todo mucha reinversión de utilidades”, explicó el titular de la Cámara. Casos como Itaú, que reinvierte una parte significativa de sus ganancias en Paraguay, ilustran un patrón que, aunque no siempre visible como nueva inversión, refleja confianza en el país.
Durante el último trimestre de 2025 se anunciaron varios proyectos de capital brasileño, entre ellos inversiones en fertilizantes orgánicos (Grupo Una), construcción de caminos rurales (ConAid), energía solar (Sollar Machine) y potenciales desembarcos en los sectores textil y metalmecánico, con empresas como Karsten, Döhler y Altenburg analizando su instalación.
Proyecciones para los negocios
De cara a 2026, las expectativas son optimistas. “Son altísimas”, resumió Fustagno. La continuidad de la tarifa de energía eléctrica por al menos dos años más, junto con la reinversión sostenida y el crecimiento en volumen de los productos agroindustriales e industrializados, anticipan un escenario favorable para el comercio exterior.
No obstante, el análisis de fondo deja en evidencia un desafío estructural: el bajo valor agregado de las exportaciones paraguayas. Un indicador lo resume con claridad. En 2025, el valor promedio del kilo exportado por Paraguay a Brasil fue de US$ 0,71, mientras que el kilo de productos importados desde Brasil alcanzó US$ 1,45. “Exportamos mayormente productos primarios y compramos productos con mayor valor agregado. Ese es el camino que Paraguay debe recorrer”, advirtió Fustagno.
En ese sentido, el acuerdo UE–Mercosur aparece como una oportunidad estratégica. La fuerte integración productiva entre Paraguay y Brasil podría convertirse en una ventaja competitiva para insertarse en cadenas globales de valor, especialmente si parte de la producción brasileña se relocaliza en Paraguay, aprovechando menores costos de energía, mano de obra e impuestos. “Si un eslabón de la cadena productiva se realiza en Paraguay, ganan ambos países”, concluyó.
Así, la relación Paraguay–Brasil en 2025 mostró solidez, complementariedad y proyección, pero también dejó claro que el próximo salto dependerá menos del volumen y más de la capacidad de transformar materias primas en productos con mayor valor agregado, un desafío para el desarrollo económico del país.
Fabio Fustagno, presidente de la Cámara de Comercio Paraguay–Brasil
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