La resolución, firmada a fines de 2025, se enmarca en la actualización del Programa Nacional de Control, Prevención y Erradicación de la Brucelosis Bovina y surge a partir de un estudio de caracterización de riesgo sanitario realizado durante el año pasado. El trabajo fue desarrollado de manera conjunta entre Senacsa y la Fundación de Servicios de Salud Animal (Fundassa), con foco en establecimientos de producción de carne a nivel país.
Tras el análisis técnico de los muestreos realizados, los establecimientos incluidos en el listado fueron clasificados como “rebaños infectados”. A partir de esta condición, deberán cumplir obligatoriamente con un esquema de saneamiento sanitario, conforme a lo establecido en la normativa vigente, bajo supervisión del ente sanitario oficial.
Uno de los ejes centrales del plan es la denominada “vacunación de saneamiento”, que deberá aplicarse a hembras adultas utilizando la cepa RB51. Esta vacunación se realizará durante el primer período oficial de inmunización contra la fiebre aftosa, lo que permite aprovechar la estructura operativa ya instalada y fortalecer el control sanitario sin generar campañas paralelas.
La resolución también establece que aquellos establecimientos que no cumplan con la vacunación exigida quedarán sujetos a un bloqueo sanitario una vez vencido el plazo de registro de la campaña contra la aftosa. Esta medida busca evitar la propagación de la enfermedad hacia otros rodeos y reforzar la responsabilidad sanitaria dentro del sistema productivo.
Desde el punto de vista del negocio, el impacto es doble. Por un lado, implica para los productores alcanzados la necesidad de ajustar manejos, reforzar controles y asumir costos vinculados al saneamiento. Por otro, consolida una base sanitaria que resulta clave para sostener la competitividad de la ganadería paraguaya en un contexto donde los mercados son cada vez más exigentes en materia de trazabilidad y estatus sanitario.
La brucelosis bovina genera pérdidas productivas relevantes, principalmente por abortos, problemas reproductivos e infertilidad, además de representar un riesgo sanitario por su carácter zoonótico. Por eso, su control no solo tiene un impacto económico directo en los establecimientos, sino también en la salud pública y en la reputación del país como proveedor de alimentos seguros.
El listado aprobado por Senacsa abarca establecimientos distribuidos en distintos puntos del país, incluyendo departamentos ganaderos clave como Amambay, Concepción, San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa, Alto Paraná y varias zonas del Chaco. La amplitud territorial refleja que el enfoque del programa es nacional y no limitado a una región específica.
Desde el sector oficial remarcan que el objetivo de la medida no es sancionatorio, sino correctivo y preventivo. El saneamiento de los rebaños infectados es visto como una inversión sanitaria que permite reducir riesgos futuros, mejorar indicadores productivos y asegurar el cumplimiento de los protocolos exigidos por los compradores internacionales.
En un escenario en el que la carne sigue siendo uno de los principales motores de exportación del país, la actualización del programa de brucelosis y la publicación del listado de establecimientos infectados funcionan como una señal clara para el sector: la competitividad ganadera está cada vez más ligada a la disciplina sanitaria y al cumplimiento de reglas claras.
Con este paso, Senacsa busca consolidar una sanidad animal robusta que acompañe el crecimiento del negocio ganadero, reduzca contingencias y refuerce el posicionamiento de Paraguay como proveedor confiable de carne en los mercados globales.