Un fenómeno que crece en todas las escalas: cómo la industria brasileña se expande en el país

En estos días saltó la noticia de que el alcalde de San Pablo, Brasil, Ricardo Nunes le pidió a Google que no le cambie a Brasil por Paraguay, durante la inauguración de un centro de ingeniería de la empresa. Por otra parte, la empresa chilena CMPC -uno de los mayores conglomerados forestales y papeleros de la región- considera mudar su proyecto de planta de celulosa, previsto en Rio Grande do Sul, a Paraguay debido a problemas con la licencia ambiental. Y hay una realidad: la inversión brasileña sigue creciendo.

La inversión no se limita únicamente a grandes industrias o proyectos de maquila de gran escala. Desde compañías textiles centenarias hasta fabricantes de insumos industriales y gigantes globales del sector alimenticio, cada vez más empresas de origen brasileño eligen instalar operaciones en el país o ampliar su presencia local, atraídas principalmente por el régimen tributario, los incentivos a la inversión y la estabilidad macroeconómica.

Este escenario se percibe tanto en grandes anuncios industriales como en la apertura de pequeñas y medianas empresas con capital brasileño. Solo en el primer cuatrimestre del año, más de 150 Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) constituidas en Paraguay registraron capital de origen brasileño, según datos del Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (Suace), dependencia del Ministerio de Industria y Comercio (MIC).

Además, el MIC expidió más de 130 constancias de inversionista extranjero —conocidas como Investor Pass— y aproximadamente el 75% corresponde a ciudadanos brasileños que buscan radicarse e invertir en Paraguay.

“Brasil lidera tanto en la radicación de inversionistas como en el origen de capital de las empresas constituidas en Paraguay. Y esto ya ocurre por segundo año consecutivo, con números que siguen creciendo”, explicó Leticia Giménez, secretaria general del Suace.

La funcionaria sostuvo que el aumento ya se percibe claramente en comparación con años anteriores. De hecho, recordó que durante todo el 2025 se registraron cerca de 90 inversionistas brasileños radicados mediante este sistema simplificado, mientras que este año esa cifra prácticamente ya fue alcanzada antes incluso del cierre del primer semestre.

“Va en aumento. Muchos inversionistas vienen a abrir operaciones acá sin necesariamente cerrar o abandonar sus empresas en Brasil. Son operaciones complementarias”, afirmó.

Grandes industrias y nuevas operaciones

Uno de los casos más relevantes del año es el desembarco de la compañía brasileña Dass, fabricante de indumentaria y calzados deportivos para marcas como Nike, Adidas y Umbro. La firma proyecta una inversión de US$ 40 millones para ampliar su producción en Paraguay mediante su planta local Tecxin, ubicada en Mariano Roque Alonso.

El anuncio incluso generó especulaciones sobre una supuesta migración industrial desde Argentina hacia Paraguay. Sin embargo, desde el Gobierno aclararon que se trata más bien de una estrategia de expansión regional.

Otro de los grandes anuncios vino de la mano de JBS, la mayor procesadora de proteínas del mundo. La multinacional brasileña confirmó una inversión de US$ 135 millones para retornar al mercado paraguayo luego de siete años de ausencia. El proyecto contempla la modernización de una planta avícola en Campo 9, departamento de Caaguazú, con capacidad para procesar hasta 100.000 aves por día y generar alrededor de 1.100 empleos directos.

Pero el movimiento no se concentra únicamente en grandes conglomerados. También comienzan a aparecer empresas medianas y operaciones industriales más pequeñas vinculadas principalmente al régimen de maquila.

Ese es el caso de BOOS Mangueiras e Eletrodutos Ltda., firma brasileña especializada en electroductos corrugados y mangueras técnicas, que anunció la instalación de una unidad productiva en Paraguay con una inversión inicial de US$ 500.000 y unos 30 empleos directos. La producción estará destinada exclusivamente al mercado brasileño.

Textiles lideran el interés

El sector textil es donde más se percibe el interés brasileño. Varias compañías del vecino país ya anunciaron inversiones o preparan el inicio de operaciones en Paraguay.

Fiasul, empresa con sede en Paraná, proyecta invertir inicialmente US$ 10 millones para instalar una hilandería con capacidad de producir hasta 400 toneladas mensuales y generar entre 100 y 150 empleos en su primera etapa.

El objetivo es construir una operación completamente adaptada al entorno paraguayo, utilizando maquinaria nueva o seminueva y apostando a una expansión progresiva.

A esto se suma la llegada de Karsten, histórica empresa textil brasileña fundada en Santa Catarina, que comenzará a operar en Alto Paraná con producción de ropa de cama, toallas y artículos textiles para el hogar.

En paralelo, Döhler SA también confirmó la instalación de su primera planta fuera de Brasil. La empresa, fundada en 1881 y considerada una de las principales industrias textiles del vecino país, eligió Coronel Oviedo para desarrollar una unidad industrial enfocada en la exportación.

La llegada de estas compañías refuerza además el posicionamiento de Paraguay en la región, impulsado principalmente por los beneficios del régimen de maquila.

Los factores detrás del fenómeno

Aunque el factor tributario sigue apareciendo como uno de los principales atractivos, desde el Suace, Giménez aseguró que existen múltiples elementos que explican el creciente interés brasileño por Paraguay.

“Muchos vienen por la parte tributaria, por los incentivos y las facilidades que se ofrecen en Paraguay. Pero también influyen la mano de obra joven, la simplificación de trámites y la posibilidad de obtener rápidamente documentación y radicación”, señaló Giménez.

La funcionaria explicó además que algunos empresarios brasileños optan por abrir operaciones complementarias en Paraguay sin abandonar sus estructuras en Brasil.

Las zonas donde más se concentran estas inversiones son Alto Paraná, Amambay, Central y Capital, regiones que históricamente mantuvieron una fuerte integración económica y comercial con Brasil.

Mientras tanto, el régimen de maquila sigue consolidándose como uno de los principales motores detrás de esta nueva etapa de expansión industrial. Con menores costos operativos, energía competitiva y acceso regional, Paraguay comienza a posicionarse cada vez más como una plataforma de producción para compañías brasileñas que buscan ganar competitividad dentro del Mercosur.

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