El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, explicó que el principal objetivo de esta estrategia consiste en preparar al sistema eléctrico para enfrentar situaciones adversas. “Busca fortalecer la capacidad del sistema eléctrico paraguayo para anticipar, resistir y recuperarse frente a riesgos crecientes, especialmente climáticos, hidrológicos y operativos”, afirmó.
La planificación se desarrolla con el acompañamiento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo que colabora en la incorporación de nuevos enfoques para la gestión del sistema energético. En ese sentido, Bejarano destacó que el proceso introduce un cambio en la forma de planificar el desarrollo eléctrico del país.
“Incorporar la resiliencia como criterio explícito en la planificación permite complementar los enfoques tradicionales con análisis de riesgos, vulnerabilidad, contingencias y adaptación”, sostuvo el viceministro. Según explicó, este enfoque amplía la mirada sobre el sistema energético y permite diseñar políticas públicas más preparadas para enfrentar eventos inesperados.
Dentro del análisis de escenarios, las autoridades identificaron varios factores que podrían afectar el funcionamiento del sistema eléctrico en los próximos años. “Entre los principales riesgos aparecen sequías prolongadas, variabilidad hídrica, tormentas severas, rayos y altas temperaturas”, detalló Bejarano al referirse a los eventos climáticos que podrían impactar en la infraestructura energética.
El diagnóstico también contempla amenazas asociadas a incendios forestales, al crecimiento sostenido de la demanda eléctrica y a posibles retrasos en proyectos de transmisión. “También consideramos restricciones para incorporar nuevas soluciones tecnológicas y riesgos emergentes como los ciberataques”, agregó el funcionario.
Ante este escenario, el Viceministerio trabaja en el desarrollo de mecanismos que permitan responder de manera más eficiente a eventuales crisis energéticas. El objetivo consiste en establecer procedimientos claros que faciliten la coordinación entre instituciones y garanticen la continuidad de los servicios esenciales.
“Estamos desarrollando lineamientos para protocolos de respuesta y recuperación”, explicó Bejarano. El funcionario señaló que estos mecanismos priorizan la coordinación institucional, la protección de funciones críticas del sistema y el restablecimiento progresivo del servicio eléctrico tras eventos adversos.
El proceso también incorpora una etapa de evaluación posterior a cada incidente, con el fin de mejorar la capacidad de respuesta ante futuros eventos. “La idea es aprender después de cada situación para fortalecer el sistema”, concluyó el viceministro, al destacar que la resiliencia se construye a partir de la anticipación, la preparación y la mejora continua de las políticas energéticas.