Negocio del basalto movió más de US$ 100 millones el año pasado y Alto Paraná concentró casi la mitad de los ingresos

(Por TA) El negocio del basalto tomó fuerza en Paraguay y se posicionó como uno de los pilares del sector extractivo, impulsado por el avance de obras viales y proyectos de infraestructura. En ese escenario, el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, explicó que el país mostró un crecimiento sostenido en los últimos años, aunque todavía mantiene una escala menor frente a potencias regionales como Brasil y Argentina.

Según datos internos de ventas y registro de canteras, Alto Paraná lideró los ingresos por venta de basalto con US$ 44,96 millones, lo que representó el 44,38% del total nacional. En segundo lugar, quedó Presidente Hayes, con US$ 17,18 millones, equivalente al 16,96%, y luego Itapúa con US$ 6,94 millones. En conjunto, Alto Paraná y Presidente Hayes concentraron 61,34% de los ingresos anuales generados por este rubro.

Bejarano señaló que el crecimiento local se explicó principalmente por la demanda interna. “La producción de basalto paraguayo creció de manera sostenida en los últimos años, impulsada por obras viales, construcción y demanda de materiales pétreos”, afirmó durante la entrevista, destacando el rol estratégico de departamentos como Alto Paraná en la dinámica del sector.

Sin embargo, Paraguay todavía compite en desventaja frente a mercados más desarrollados. “En comparación con Brasil o Argentina, Paraguay mantiene una escala de explotación relativamente menor, debido al menor desarrollo industrial y a la baja capacidad exportadora”, sostuvo, aunque el país cuenta con recursos geológicos suficientes para expandirse si consolida inversiones.

El mapa productivo también reflejó un componente clave: la cantidad de canteras. Alto Paraná no solo lideró ingresos, sino que también registró 20 canteras, la cifra más alta del país. Itapúa contó con 13 canteras, mientras que Presidente Hayes alcanzó 6, reforzando la relación directa entre infraestructura extractiva y capacidad de facturación.

Para ampliar la explotación hacia otras regiones, Bejarano afirmó que Paraguay necesita inversiones públicas y privadas en logística, tecnología y estudios técnicos. “Se requieren mejoras en infraestructura vial, adquisición de maquinaria, prospección minera, inversiones en energía y conectividad, además de controles ambientales y capacitación de mano de obra especializada”, explicó. También indicó que el desarrollo de corredores logísticos puede mejorar la competitividad del sector y atraer capital.

En cuanto al mercado externo, el viceministro consideró que Paraguay todavía concentró su potencial en el abastecimiento interno. “El principal potencial del basalto paraguayo se enfoca en acompañar proyectos nacionales de infraestructura y construcción”, señaló, aunque dejó abierta la posibilidad de explorar exportaciones mediante productos con valor agregado o ventajas logísticas en zonas específicas.

Sobre una eventual estrategia diplomática o comercial, Bejarano admitió que aún no existieron iniciativas de alto perfil dentro del Mercosur enfocadas exclusivamente en posicionar al país como proveedor regional de basalto. No obstante, destacó que Paraguay participó en espacios de integración vinculados a infraestructura y comercio, lo que podría abrir puertas si el sector fortalece su producción y certifica estándares de calidad.

Con cifras que superaron los US$ 100 millones anuales en ingresos entre todos los departamentos y un liderazgo claro de Alto Paraná, el negocio del basalto se consolidó como una oportunidad concreta para diversificar la economía. Para Bejarano, el desafío ahora pasa por transformar ese crecimiento interno en una plataforma de expansión: más inversión, mejor logística y una industria capaz de competir regionalmente con productos más elaborados.

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