Ganaderos piden paz para el campo y alegan que el norte no puede parar

(Por LF) Varios gremios ganaderos alzaron su voz para expresar su repudio por el secuestro del exvicepresidente de la República y productor pecuario, Óscar Denis y el de su asistente Adelio Mendoza. Desde las diferentes asociaciones se solidarizaron con las familias de los afectados y pidieron paz para el campo.

“Desde la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC) nos solidarizamos totalmente con la familia de Óscar y con la de Adelio Mendoza, rogamos que los devuelvan con vida y confiamos en que el Gobierno hará el trabajo que corresponda para que puedan retornar salvos a sus hogares”, manifestó en conversación con InfoNegocios, Fernando Serrati, titular del gremio.

Señaló que se trata de un hecho lamentable pero que confían en la labor de la FTC y de las autoridades. “Estamos en medio de una pandemia atravesando una crisis económica muy dura y ahora se suma esto y creo no es momento de dividirnos, lo ideal es que todos los paraguayos, hoy más que nunca, nos mantengamos unidos y confiemos en la capacidad de nuestros gobernantes. Esperamos que pronto pueda resolverse esta terrible situación”, afirmó. 

Al igual que la APPEC, la Asociación Rural del Paraguay (ARP) también se pronunció al respecto, a través de un comunicado.  “Nuestra entera solidaridad con las familias de los secuestrados que en este momento están pasando por momentos de incertidumbre y profunda angustia. Pedimos a sus captores que velen por la integridad de los secuestrados y que los retornen junto a sus familias, sanos y salvos, en la brevedad posible. Este tipo de actos no construyen a una sociedad justa, ni reivindica la igualdad entre los paraguayos”, reza el documento.

“Instamos a la ciudadanía decente a repudiar este deleznable crimen y requerimos a todos los poderes del Estado un trabajo conjunto coordinado y que redoblen sus esfuerzos para restablecer la ley y la seguridad, especialmente en el norte del país. El norte no puede parar, a pesar del riesgo y las amenazas, enfrentamos esto unidos todos los paraguayos”, añade.

Por su parte, la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP) expresó: “Trasladamos entera solidaridad a las familias de ambos compatriotas, privados de su libertad, acompañamos su sufrimiento y rogamos para que regresen sanos y salvos”.

“Consideramos que hechos desafortunados como este y otro tipo de violencia van en detrimento de cualquier ideología. Basta de avasallar el derecho a la libertad que vienen sufriendo los paraguayos en manos de criminales terroristas que solo buscan el perjuicio y la desestabilidad del país”, menciona el comunicado.

“Exigimos a las autoridades nacionales que adopten los medios necesarios para rescatar y liberar a estos trabajadores, sin olvidar a nuestros otros conciudadanos secuestrados hace varios años y que nada se sabe de ellos. A la vez, acabar con los delincuentes que acongojan el país. Reivindicamos este pedido de siempre respecto a la seguridad para seguir trabajando de forma honesta y pacífica en el campo. La seguridad en el Paraguay debe ser restablecida. ¡Queremos Paz!”, finaliza.  

El e-commerce local se acerca a US$ 3.000 millones y al 5% del PIB (apunta a llevar las ventas a mercados internacionales)

(Por MV) El comercio electrónico paraguayo entra en una nueva etapa. Con un mercado que este año podría superar los US$ 3.000 millones y acercarse al 5% del PIB, el sector busca seguir consolidando las ventas digitales dentro del país y avanzar hacia un modelo de comercio electrónico transfronterizo que permita a las empresas locales colocar sus productos en mercados regionales e internacionales.

Ciudad del Este ya no es la ciudad que el país cree conocer

(Por Carlos Gómez Núñez) Me fui de Ciudad del Este a los doce años y volví siendo adulto, con una convicción que en ese momento no era fácil de explicar en Asunción: que esta ciudad iba a ser mucho más que la ciudad de las compras. Hoy, cuando en la capital todavía se habla de Alto Paraná como un mercado secundario, me da la sensación de que la conversación pública va bastante atrás de lo que está pasando en la calle. Y esa distancia, a mi criterio, es la oportunidad.