De acuerdo con el informe de actualización de volumen de exportación de carnes compartido por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), con datos actualizados a diciembre de 2025, las exportaciones de carnes, menudencias, productos y subproductos de origen animal alcanzaron US$ 2.689 millones, marcando un récord en términos de facturación. El volumen total embarcado se ubicó en 688,3 millones de kilos, lo que implica una baja cercana al 12% frente a diciembre de 2024, pero con un crecimiento del 10,2% en valor FOB, impulsado por mejores precios.
El contraste entre volumen y facturación fue uno de los rasgos más claros del cierre de diciembre. La menor disponibilidad de kilos no se tradujo en una caída del negocio, ya que el valor promedio por tonelada exportada mostró una recuperación significativa frente al año anterior. Este comportamiento permitió amortiguar la baja en los envíos y cerrar el mes con un resultado positivo para la cadena.
La carne bovina volvió a concentrar la mayor parte del ingreso. Al cierre del mes pasado, los embarques totalizaron 355,7 millones de kilos, prácticamente en línea con el mismo período del año anterior. Sin embargo, el valor FOB generado trepó hasta US$ 2.130 millones, lo que representa un salto cercano al 20% interanual. En términos de negocio, el sector vendió volúmenes similares, pero a precios sensiblemente más altos.
Este mejor posicionamiento de la carne bovina explicó cerca del 80% de la facturación total del complejo cárnico en diciembre. En un contexto de costos elevados y márgenes ajustados, la mejora de precios fue clave para sostener la rentabilidad de la industria frigorífica y de toda la cadena ganadera.
Las menudencias bovinas también mostraron un cierre de mes positivo. Con 75,2 millones de kilos exportados y un valor FOB de US$ 145,6 millones, el segmento registró mejoras tanto en volumen como en facturación frente a diciembre del año previo. Si bien su participación es menor dentro del total, su aporte resulta estratégico para maximizar el aprovechamiento de la faena y diversificar mercados.
En cuanto a los destinos, Chile se mantuvo como el principal comprador de carne bovina paraguaya al cierre de diciembre, con operaciones que superaron los US$ 640 millones acumulados. Le siguieron Estados Unidos, Taiwán e Israel, mercados que, además de volumen, pagan mejores precios y elevan el promedio de ingreso por tonelada exportada, un factor clave en el resultado del mes.
El desempeño de otras proteínas fue más dispar en el tramo final del año. La carne porcina mostró una fuerte expansión, con 18,2 millones de kilos exportados y US$ 55,9 millones en ingresos, impulsada principalmente por la demanda de Taiwán. En contraste, la carne aviar cerró diciembre con caídas en volumen y valor, reflejando una mayor presión competitiva en los mercados regionales.
Los subproductos de origen animal, tanto comestibles como no comestibles, también aportaron al resultado de diciembre. En conjunto, generaron más de US$ 346 millones, con rubros como cuero, sebo y harinas industriales sosteniendo una demanda estable desde mercados como Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea.
El cierre de diciembre dejó una señal clara para el negocio cárnico: menos volumen no implica menos dólares. Con precios internacionales más firmes, el sector logró cerrar el año con una facturación histórica. De cara a 2026, el desafío será sostener estos valores y recuperar volumen sin resignar precios, en un escenario global que sigue siendo exigente.