Del “Fiu Fiu Paraguay” al marketing emocional: cómo las marcas capitalizaron la fiebre mundialista
En el 2010, más de uno salía de clases a las 10 o a las 11 de la mañana para ver jugar a la Albirroja. En el recreo, el intercambio de figuritas ocupaba cada minuto libre y el sándwich de jamón y queso preparado por mamá terminaba comiéndose apurado frente a la tele del colegio. Lo único que se escuchaba era “Vamos, vamos Albirroja, vamos a ganar” o “Fiu, fiu, Paraguay”, hasta que llegó aquel penal frente a España. Iker Casillas atajó el disparo de Óscar “Tacuara” Cardozo y, minutos después, cayó el gol que eliminó a Paraguay del Mundial 2010.
En el 2010, más de uno salía de clases a las 10 o a las 11 de la mañana para ver jugar a la Albirroja. En el recreo, el intercambio de figuritas ocupaba cada minuto libre y el sándwich de jamón y queso preparado por mamá terminaba comiéndose apurado frente a la tele del colegio. Lo único que se escuchaba era “Vamos, vamos Albirroja, vamos a ganar” o “Fiu, fiu, Paraguay”, hasta que llegó aquel penal frente a España. Iker Casillas atajó el disparo de Óscar “Tacuara” Cardozo y, minutos después, cayó el gol que eliminó a Paraguay del Mundial 2010.