Crean robots capaces de reconfigurarse y adaptarse al entorno (desafían lo que se entiende por movilidad)

En un laboratorio de investigación, la ciencia ficción comienza a tomar forma. Los robots modulares reconfigurables, una innovación presentada recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestran un concepto de robótica completamente distinto: máquinas capaces de transformarse a sí mismas, adaptarse a cualquier terreno y cumplir tareas complejas mediante combinaciones infinitas de sus componentes.

A diferencia de los robots tradicionales, que se diseñan con una forma y función fijas, estos sistemas buscan ir más allá de las limitaciones humanas. Cada unidad, llamada pata modular autónoma, funciona como un pequeño robot por sí sola. Compuesta por dos cilindros unidos a una esfera central, cada pata tiene su propia fuente de energía, sensores, procesadores y actuadores. Incluso de manera individual, puede rodar, pivotar sobre su esfera o lanzarse al aire, movimientos que anticipan la complejidad de sistemas mucho más grandes.

Cuando varias patas se combinan, el dispositivo completo puede sostenerse, caminar y adaptarse a su entorno. Lo más sorprendente es que algunas unidades pueden dejar de funcionar como patas y actuar como soporte estructural del robot, desempeñando un papel similar al de una columna vertebral. Esta flexibilidad permite que los robots no solo se muevan, sino que también cambien su morfología según lo requiera la tarea.

La complejidad del sistema es impresionante. Cada módulo cuenta con 18 puntos de conexión, lo que significa que dos patas pueden unirse de 435 formas distintas. Con cinco módulos combinados, las posibles configuraciones se disparan hasta cientos de millones, ofreciendo un nivel de adaptabilidad que ninguna máquina tradicional puede alcanzar. El resultado es un robot que puede evolucionar casi como un ser vivo, encontrando formas de moverse que podrían reproducir la locomoción de animales o incluso descubrir soluciones completamente nuevas a problemas de movilidad terrestre.

Los movimientos de estas máquinas, sin embargo, aún sorprenden y desconciertan: recuerdan a los de una araña, con desplazamientos bruscos y poco previsibles. Aunque los robots todavía no pueden ensamblar nuevas patas por sí mismos ni reconfigurarse de manera autónoma, los investigadores señalan que esto es solo cuestión de tiempo. La expectativa es que, en el futuro, estos sistemas puedan autoajustarse, autorrepararse y evolucionar según las necesidades del entorno.

Más allá de la apariencia inusual —que podría resultar inquietante si se los encuentra en un bosque de noche—, estos robots representan un salto significativo en robótica. Su potencial para aplicaciones industriales, rescate, exploración y hasta en la vida cotidiana es enorme, y abre la puerta a un mundo en el que las máquinas no solo obedecen órdenes, sino que también “piensan” y se adaptan por sí mismas.

Los robots modulares reconfigurables no solo redefinen lo que entendemos por movilidad, sino que también desafían nuestra imaginación: ¿hasta dónde podrían llegar si alguna vez lograran ensamblarse y evolucionar por sí mismos? Por ahora, las patas de estos robots apenas comienzan a caminar, pero el futuro promete que podrían recorrer caminos que todavía no hemos soñado.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.