El responsable detrás del proyecto es Zhang Qifeng, doctor en la Universidad Tecnológica de Nanyang y director de Kaiwa, quien explicó que el prototipo incorpora un módulo abdominal con una cápsula de incubación integrada. Allí, el embrión se desarrollaría en líquido amniótico y recibiría nutrientes mediante un cordón umbilical artificial. “Hemos realizado pruebas con animales que fueron exitosas, y estamos trabajando en la adaptación al sistema humano”, afirmó el científico en una entrevista.
Según Qifeng, el lanzamiento podría producirse en menos de un año y tendría un costo estimado de US$ 14.000. Aunque el anuncio no incluyó detalles técnicos sobre el proceso de fecundación ni sobre cómo se implantarían óvulos y espermatozoides, la propuesta ya generó una fuerte reacción en la comunidad científica y en la sociedad.
La idea de un “robot madre” dividió rápidamente las opiniones. En foros digitales y plataformas de discusión, algunos calificaron la propuesta de “antinatural” y “cruel”, mientras otros la celebraron como una alternativa para las parejas con infertilidad o para personas que, por razones médicas, no pueden gestar. “Ahora tengo la oportunidad de tener un bebé”, escribió una usuaria en Weibo, reflejando la esperanza de quienes ven en la tecnología una nueva forma de cumplir el sueño de ser padres.
No obstante, los especialistas en biología reproductiva piden cautela. Aseguran que la gestación humana no se reduce a un proceso mecánico de incubación. Implica una interacción hormonal, inmunológica y psicológica entre madre y feto que aún no está del todo comprendida. Replicar esa complejidad en un sistema robótico sería, por ahora, prácticamente imposible.
El anuncio de Kaiwa Technology no solo plantea preguntas médicas y técnicas, sino también éticas y sociales. ¿Hasta dónde debería llegar la intervención tecnológica en la maternidad? ¿Qué implicaciones legales y morales tendría un niño nacido de un robot? ¿Quién sería considerado su madre?
Para algunos, se trata de un paso inevitable en la evolución de la biotecnología. Para otros, una línea que la humanidad no debería cruzar. Lo cierto es que el “robot madre” ya provocó una discusión que trasciende fronteras y disciplinas. Y aunque probablemente falte mucho para que una máquina pueda gestar un ser humano, la simple posibilidad de que esto ocurra obliga a repensar el futuro de la reproducción y el papel de la tecnología en la vida misma.