Quinta La Paloma, el destino escondido entre Itauguá y San Bernardino que ofrece domos, cabañas y suites para desconectarse

Entre naturaleza, tranquilidad y diferentes opciones de alojamiento, Quinta La Paloma propone una escapada para quienes buscan alejarse de la rutina sin necesidad de viajar demasiado lejos. Pablo Espinoza, CEO de Planazo y encargado de Quinta la Paloma contó qué hace diferente a este destino y cómo fue creciendo su propuesta turística.

A veces, para descansar no hace falta recorrer cientos de kilómetros. Entre Itauguá y San Bernardino se encuentra Quinta La Paloma, un espacio pensado para quienes buscan cambiar el ritmo, rodearse de naturaleza y disfrutar de unos días lejos del movimiento cotidiano.

La propuesta apunta a convertir una estadía en una verdadera pausa. El visitante puede encontrar diferentes opciones de alojamiento como: Cabaña Celta, Domo Málaga, Domo Galicia, Cádiz Suite, Cabaña Valencia, Cabaña liber, Casa Sevilla cada una con su propio estilo, desde jacuzzis hasta piscinas de uso exclusivo y privado, adaptándose a distintos tipos de escapadas: desde un viaje en pareja hasta unos días de descanso o simplemente la necesidad de salir de la ciudad y cambiar de escenario.

 “Es un lugar pensado principalmente para desconectarse un poco de la rutina y disfrutar de la tranquilidad”, Espinoza expresó.

Una experiencia más allá del alojamiento

Para Quinta La Paloma, el diferencial no está solamente en ofrecer un lugar donde pasar la noche, sino en generar una experiencia que invite a disfrutar de cada momento de la estadía.

La naturaleza, la privacidad y la tranquilidad son algunos de los elementos que forman parte de la propuesta. A esto se suma el cuidado de los detalles y la posibilidad de elegir entre diferentes espacios según el tipo de experiencia que busca cada visitante.

El objetivo es que la persona pueda llegar, bajar el ritmo y aprovechar el entorno sin apuros. Una filosofía que también se refleja en la relación con los huéspedes.

Según Espinoza, una de las mayores satisfacciones es cuando quienes visitan el lugar se van contentos, lo recomiendan o regresan.

Crecer sin perder la esencia

La propuesta turística fue evolucionando de manera progresiva. En sus inicios, Quinta La Paloma contaba con una oferta más sencilla, pero con el tiempo fue incorporando nuevos alojamientos, mejorando sus espacios y sumando comodidades.

Parte de ese crecimiento surgió de escuchar a los propios visitantes y entender qué buscaban durante su estadía. Así, cada experiencia fue aportando nuevas ideas para mejorar el destino.

Actualmente, la apuesta es continuar creciendo, pero de manera ordenada y sin perder aquello que caracteriza al lugar: el contacto con la naturaleza y la tranquilidad.

Nuevos motivos para volver

Quinta La Paloma también proyecta nuevas experiencias y mejoras para seguir fortaleciendo su propuesta. La intención es que quienes regresen puedan encontrar algo diferente por descubrir, tanto en los alojamientos como en los espacios de la quinta.

La invitación para quienes todavía no conocen el destino es simple: vivirlo personalmente. Porque más allá de las fotografías, la experiencia está en despertarse rodeado de verde, disfrutar sin apuro y tomarse unos días para desconectarse.

Así, entre Itauguá y San Bernardino, Quinta La Paloma busca posicionarse como una escapada cercana para quienes quieren hacer una pausa y volver a conectar con lo esencial.