Más allá de las diferencias entre cada rama, todos coincidieron en que el ejercicio de la profesión cambió considerablemente y hoy el abogado dejó de ser únicamente quien resuelve conflictos para convertirse en un aliado estratégico capaz de acompañar inversiones, proteger la innovación, anticipar riesgos y generar la seguridad jurídica que demanda una economía cada día más dinámica.
Lejos del viejo paradigma del litigio permanente o del escritorio lleno de expedientes, el abogado moderno participa desde el inicio de las decisiones empresariales. Comprende el negocio, escucha al cliente, diseña estrategias y busca prevenir conflictos antes de que ocurran. En otras palabras, se transformó en un verdadero arquitecto de los negocios.
El verdadero valor del abogado
Para José Moreno Rodríguez, de Altra Legal, especializado en derecho empresarial, financiero y arbitraje internacional, Paraguay atraviesa una etapa fundamental de integración con los mercados globales. En ese escenario, sostiene que la seguridad jurídica y la previsibilidad normativa son factores determinantes para atraer inversiones, fortalecer las relaciones comerciales y consolidar al país como una jurisdicción confiable para hacer negocios.
Desde su experiencia, el abogado ya no puede limitarse a responder consultas legales. Hoy debe comprender la lógica empresarial, anticipar riesgos y convertirse en un verdadero socio estratégico de sus clientes, apoyándose además en la capacitación permanente y en herramientas como la inteligencia artificial, sin perder de vista que el criterio jurídico y la ética siguen siendo irremplazables.
"Con los años pude corroborar que ejercer el derecho no consiste en intentar ganar, porque sí, todas las discusiones, sino en construir soluciones. La experiencia enseña que el verdadero valor del abogado está en prevenir conflictos, facilitar acuerdos cuando son posibles y acompañar a las personas y empresas en la toma de decisiones complejas", reflexiona.
Sin seguridad jurídica no hay inversión
Desde el derecho corporativo y el acompañamiento a la inversión extranjera, Griselda González Rebechini, managing partner y cofundadora de MAYN, sostiene que detrás de cada empresa existe mucho más que un contrato: hay proyectos de vida, familias, patrimonio y oportunidades de empleo.
La especialista explica que el abogado corporativo dejó de ser un profesional al que se consulta cuando aparece un problema para transformarse en alguien que participa desde el inicio de las decisiones estratégicas. Además, considera que la especialización, la formación permanente, el liderazgo y la capacidad de formar equipos son hoy tan importantes como el conocimiento técnico.
"Aprendí a escuchar de una manera completamente distinta. Al comienzo de mi carrera pensaba que la respuesta jurídica era lo más importante. Hoy sé que lo más importante es comprender la historia que existe detrás de cada consulta. Descubrí que escuchar bien suele resolver más problemas que hablar mucho", sostiene.
La previsibilidad regulatoria es un activo importante
Para Javier Parquet Villagra, socio director de Parquet & Asociados, especializado en derecho administrativo, bancario y regulatorio, muchas inversiones se definen más por la claridad de las reglas que por los propios incentivos económicos.
A su criterio, la digitalización de los procesos y la creciente llegada de clientes internacionales transformaron por completo la profesión. Hoy, además de dominar la legislación, el abogado debe comunicarse con claridad, comprender otras culturas y adaptarse a estándares internacionales de gestión.
El especialista también sostiene que la confianza del cliente no depende únicamente del conocimiento jurídico, sino de la honestidad, la disponibilidad y la capacidad de identificar el verdadero problema detrás de cada consulta.
"Un buen abogado hoy tiene que entender de negocios, no solo de leyes. La decencia y la honorabilidad en el trabajo del abogado constituyen el capital más valioso que este puede ofrecer a su comunidad y a sus hijos como ejemplo de vida", expresa.
La marca es el activo que representa la reputación de la empresa
Desde la propiedad intelectual, Verónica Vega Brítez, socia fundadora de Vega Vera & Asoc., afirma que proteger una marca o una creación significa mucho más que registrar un derecho. Se trata de generar confianza para invertir, fortalecer la competitividad y construir valor para las empresas a largo plazo.
Aunque reconoce que la digitalización modificó profundamente la práctica profesional, considera que el verdadero diferencial del abogado sigue estando en el criterio, la capacidad de escuchar y la cercanía con el cliente.
"Al comenzar la profesión creía que el mayor desafío era ganar un juicio. Con los años entendí que el verdadero valor de un abogado está en evitar que los conflictos escalen cuando existe la posibilidad de resolverlos mediante el diálogo y la negociación. Lograr una solución que beneficie a las partes, ahorrando tiempo y desgaste, muchas veces es el mejor resultado que puede ofrecer un profesional del derecho", concluye.
Al final, más allá de las distintas especialidades, los referentes coincidieron en que ejercer el derecho significa mucho más que conocer las leyes, ya que también implica escuchar, comprender a las personas detrás de cada consulta, anticipar riesgos, construir soluciones y actuar con ética para generar la confianza que necesitan los negocios, las inversiones y, en definitiva, el desarrollo del país.